La mecánica general es familiar a lo visto en la saga, mezclando el empleo de armas de fuego con elementos atípicos del género como la habitual
cámara lenta del protagonista y el debutante
control sobre los enemigos de Fettel. El juego es muy compacto, eso está claro, pero hay algunos elementos de mayor o menor importancia que fallan y que impiden al programa llegar algo más lejos: El principal defecto puramente tangible es el de una
IA que en el pasado se caracterizaba por su brillantez y formidable desafío, y que ahora hace su trabajo con eficacia pero que también cuenta con algunos problemas y bugs que debutan en la saga y que empañan la experiencia. Por otra parte, y ya en un grado menor de importancia, el
diseño de los niveles no favorece particularmente el combate como si lo hacía en el pasado y algunas mecánicas como el lanzamiento de granadas resultan muy incómodas de utilizar.

La sensación de progreso constante por parte de nuestro personaje es uno de los grandes titulares del juego.
Alianza Infernal
Si bien como juego individual de shooter en primera persona F.E.A.R. 3 es sugerente, haciendo los deberes de forma correcta pero con algunos fallos de bulto bastante serios; es con modalidades de juego que debutan como el
cooperativo de la manera en la que el título de Day 1 Studios acaba levantando sus cotas de entretenimiento y consolidándose como un shooter notable.
El cooperativo es, de hecho, uno de los grandes puntos a favor del videojuego. Ya sea a modo local (pantalla dividida en consolas) o mediante internet, el primer usuario dirigirá directamente a Point Man, mientras que el segundo se pondrá en el pellejo de Fettel. Es la opción más recomendable para superar la campaña, puesto que los momentos en los que ésta flojea cuando la disfrutamos en solitario pierden importancia ante la diversión que otorga el hacerlo acompañados. Es el elemento que sin duda redime un modo historia de unas 7 horas que no pasa de ser apto en solitario, y que gracias a las diferentes mecánicas que se generan con dos protagonistas tan diferentes gana algunos puntos acompañados.
En cuanto al apartado
competitivo, el videojuego trae consigo cuatro modalidades que permiten disfrutar de la experiencia a cuatro usuarios simultáneamente como máximo. El gran punto a favor del título en este sentido vuelve a ser su capacidad de innovar, y es que lejos de apostar por Captura la Bandera o Combate a Muerte por Equipos como la mayoría de títulos del género, aquí se opta por profundizar modalidades muy originales y rompedoras.
El
Rey de las Almas, de hecho, es una de las modalidades que más nos han llamado la atención, y es que pone a los jugadores unos frente a otros con abundantes enemigos que se regeneran de forma automática. Comenzamos sin armas en forma de espectro y nuestra misión será acabar con los oponentes dirigidos por la IA para poseerlos y atacar al resto de usuarios. Es un modo muy divertido y, sobre todo, original que nos permite incluso saltar de un alma a otra siempre que lo deseemos cuando estemos en peligro.

Hay momentos en los que F.E.A.R. 3 se convierte en una auténtica locura. Para los amantes del frenetismo acabaran siendo los mejores.
¡Corre, Joder...! es el colmo de la tensión. Aquí Alma libera una niebla de la muerte de la que deberemos huir constantemente, colaborando con otros tres usuarios para avanzar checkpoint a checkpoint huyendo de ella. Si uno sólo de los aficionados cae bajo su oscuro manto la partida concluye, de modo que la colaboración entre los jugadores para acabar con las diferentes amenazas que surgen, revivir a los compañeros y huir despavoridos de la niebla es fundamental para sobrevivir.
Alma de Superviviente, por su parte, tiene algo que ver con Rey de las Almas, pero también tiene sus propias características personalizadas aunque es netamente inferior. Aquí uno de los usuarios es señalado aleatoriamente por la mismísima Alma para convertirse en un fantasma que puede poseer al resto de usuarios, en una suerte de modo infección que tiene por meta el convertir al resto de los jugadores en aliados no-muertos antes de que el tiempo se agote.
En última instancia queda
Contracciones, que quizá sea también el más clásico en el sentido del continuismo y probablemente el menos apasionante de los modos que se ofertan. Aquí debemos sobrevivir al más puro estilo Horda de Gears of War o modo Zombies de Call of Duty a oleadas de enemigos, pudiendo reconstruir nuestras barreras y aventurarnos al exterior de nuestras zonas seguras para obtener munición. Después de cada oleada la niebla de la que ya hemos hablado antes se va haciendo más espesa y molesta la visión, y como si de la Witch de Left 4 Dead se tratara, Alma hace acto de presencia esporádicamente para dificultar todavía más las cosas.
Desde la Penumbra -Gráficos y Tecnología-
A nivel visual nos encontramos con uno de los apartados más flojos de este F.E.A.R. 3, y es que el título de Day 1 Studios tiene el aspecto de un shooter de hace algunos años que no ha tenido tiempo (o medios) para evolucionar. Con las cotas visuales que han alcanzado los shooters de la actualidad resulta chocante ver un título de acción algo desfasado como éste, no obstante en lo
artístico el juego mantiene el estilo de entregas precedentes.
El diseño de los personajes, el acabado de los escenarios... Todo tiene el sello F.E.A.R., aunque hay que destacar que la fórmula ha sido tan repetida ya a estas alturas que el miedo ha desaparecido prácticamente por completo, quedando reducidos los sustos más a golpes fuertes de sonido que a una sensación de pavor real. A esto no ayuda el diseño de los monstruos y
criaturas sobrenaturales a los que plantaremos cara, prácticamente heredados sin muchos cambios de episodios anteriores y eso que ya en su momento no destilaban precisamente imaginación.

F.E.A.R. 3 es un videojuego en líneas generales muy correcto. ¿Qué le ha faltado? Inspiración y un severo plus de diversión.
Las texturas, eso sí, presentan un nivel general muy pobre. Hasta tal punto es así que tanto en distancias cortas como medias su aspecto es bastante irreal, con algunos extremos que rozan lo cómico como rótulos cuyos textos son completamente ilegibles. Por fortuna el modelado de los
personajes cuenta con un acabado mejor.
En cuanto a la fluidez del título, éste se mueve con agilidad tanto en PC como en consolas, aunque lo cierto es que no oferta nada demasiado espectacular en pantalla como para que éste se viera comprometido. Eso sí, a nivel tecnológico nos ha llamado la atención el
sistema de daños sobre los enemigos: Tan exagerado como satisfactorio para los aficionados más sedientes de sangre, que verán cómo sus enemigos quedan literalmente pulverizados o desmembrados bajo el fuego de nuestras armas.
Por último nos resta únicamente hablar del sonido. El videojuego llega a nuestro país
completamente localizado, con sus textos y voces en español. El nivel del doblaje es discreto, aunque no difiere demasiado de la calidad de su versión original. La banda sonora es efectiva y los efectos de audio tan cruentos y salvajes como su asfixiante atmósfera.