La única verdad es la realidad (¿virtual?)
Luego del post ¿Podemos vivir sin internet?, me surgió otra inquietud. El éxito de las redes sociales (al estilo FaceBook, MySpace, Hi5, etc.) es arrollador. La gente busca a sus viejos amigos, hace nuevos, se regala cosas. Y el número de posibilidades crece con el correr del tiempo.
Tras varias semanas de haber usado FaceBook, mi relación con este nuevo (al menos para mí) servicio web me hizo trascurrir por varios estados. El primero fue, y no tengo temor a decirlo, la sensación de “¿Para qué sirve esto?”. Más tarde, me dí cuenta de que, al igual que otras formas internéticas, las redes sociales sirven para comunicarse.
Finalmente, no tuve más remedio que sucumbir ante los encantos de FaceBook y vigilo mi correo electrónico cada 15 ó 20 minutos a la espera de que un mensaje me avise que uno de mis contactos me ha regalado una de esas taradeces que venden a un dólar (un alto precio por un iconito), me ha retado a una trivia sobre películas o me ha invitado a realizar un test de superhéroe (resulta que tengo el mismo perfil que Súperman).
Ahora bien, estas redes sociales son el comienzo de una nueva vida más “virtual”. No quiero ser tan apocalíptico, como mi amigo Alejandro Alfie. En en su novela “Hambre de Piel en la Sociedad de Control” (este libro circula gratuitamente en internet, por decisión del autor, así que googleénlo y descárguenlo sin remordimientos) postula que el crecimiento de las telecomunicaciones llevará a que hagamos TODO en nuestras casas y que el Estado hará todo lo posible para que no salgamos de ella.
El hambre de piel, o la necesidad de establecer contacto visual, psíquico y material con otras personas, terminará por arruinar todas las relaciones sociales, que se han convertido en una experiencia más digital que humana. El protagonista termina diciendo: “¿Cómo puede haber contacto sin tacto?”.
Este post no pretende ser pesimista. Pero me interesa que podamos opinar sobre este tema. A continuación, les dejo un video de YouTube llamado “Prometeus. La Revolución de los medios“. Es algo viejo, quizás ya lo hayan visto, pero se lo recomiendo fervientemente a quienes no lo hicieron aún.
¡Qué empiece el debate!
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Comentarios
Me parece que servicios como éstos deben enmarcarse en el contexto en el que se desenvuelven, para poder hacer una análisis del impacto en la sociedad que lo consume.
La sociedad norteamericana, sobre todo en su costa este, tiene un fuertísimo aparato montado con el claro objetivo de lograr justamente eso: ciudadanos aislados de todo contacto social directo que no tenga que ver con su círculo íntimo y laboral.
Allí es común ver ciudades donde todo funciona en bloques: bloques de oficinas donde la gente trabaja y bloques de hogares donde se vive; y en el medio… nada. No existen paseos públicos, clubes, o círculos de reunión donde se pueda conocer gente nueva. En algunas zonas ni siquiera existen las veredas. Todo son autovías que se construyen con el claro objetivo de guiar a la “manada” de un lugar a otro en automóvil y, en menor medida, en trasporte público.
Hasta el “levante” está estructurado mediante las “citas”: el hombre debe llevar a la chica a un buen restaurant a comer y luego al cine o a bailar. Cero espontaneidad.
¿Cómo sustentan esto? En base al consumo. Consolas de videojuegos, TV, computadoras portátiles, Internet en todo momento y lugar, y, por supuesto, comunidades virtuales, donde se puede sociabilizar sin contacto humano.
Argentina (y toda latinoamérica, creo) vive otra realidad. Acá disfrutamos del contacto humano. El partido con los amigos, el club, la plaza, asados, el salir a caminar por el centro, un simple “andaba por acá y pasé a tomar unos mates”.
Nuestra sociedad gira en torno al contacto social directo, más allá que algunas de estas herramientas sirvan como complemento para conocer más gente, o estar en contacto con quienes están lejos.
En lo particular, creo que estamos en condiciones de sacarle un provecho más sano a las redes sociales y las ventajas del trabajo por Internet, que gente que lo único que tiene (y lo único en serio), es eso.
Muy acertada tu apreción sobre el complejo tema Andrés. Ahora que dices, estaría bueno tocar con más en profundidad la relación laboral y la rica estructura que nos ofrece la inet actual, como ser el teletrabajo, el modismo freelancer, entre otras cosas, del cual formo minima parte, claro está. Saludos!
Yo podria vivir sin Internet. Si pude hacerlo durante 20 años, podria volver a hacerlo. Creo que en el 50% de los aspectos sería mejor. Habria menos pornografia y pedofilia, habria menos chicos con problemas de sociabilidad, veriamos de nuevo la gente en la puerta de las casa los fines de semana, los pibes jugando a la balon y parando a un costado de la calle cuando gritaban “AUTO!”, y volvería a mi viejo equipo “SUPERSTAR 3001″ de banda ciudadana para “Chatear” con los viejos amigos, volvería a buscar discos “De Vinilo” difíciles por Corrientes y Esmeralda o Cabildo y Juramento… tantas cosas cambiarian… me quedaría sin laburo como teletrabajador para una editorial informática… aunque podría teletrabajar desde mi casa y subirlo a un BBS de la editorial en lugar de subirlo via FTP, compraríamos más revistas y libros, iríamos más al cine y alquilaríamos más pelis en videoclubes… haríamos más sistemas a medida para pequeños clientes como estos, ya que se acrecentaría el trabajo, y ganaríamos más plata con menos esfuerzo del que hacemos ahora los que trabajamos en una empresa de Software, tantas cosas cambiarían… las telefónicas ganarian más plata con los celulares y teléfonos de línea, los correos tambien aumentarían el envio de correspondencia y postales… uff, varias cosas cambiarian… muchas.
Salu2,
ferpro

Otro tema con tintes sociologicos planteado de manera entendible. A ver que me sale.
Pues a mi parecer, la esencia del humano no ha cambiado demasiado a tráves del tiempo. Todavía buscamos sensaciones “nuevas”, experiencias reveladoras y más aún, otros seres con quien compartirlas de forma casi extraordinaria, como si fuera única e irrepetible y de hecho así lo es.
El transcender más allá de todo y que en ese todo este incluido por defecto el escurridizo tiempo que jamás llegaremos a controlar a piacere (al menos eso espero!!!).
Será eso quizás, más una inocente creencia de que el tiempo y el espacio está (ó estará) siempre de nuestro lado.
A lo que voy, ya sea mediante antiguas manifestaciones rituales, pasando por las expresiones artisticas contemporáneas, hasta llegar a esta nueva (y tampoco tan “nueva”), era de la socialización intercomunicada casi en tiempo real, todo lo que hicimos, hacemos y haremos será tratar en lo posible de compartir lo que sentimos ó también poder extender esos no siempre claros sentimientos a nuestros demás semejantes. Una buena táctica para no sentirse tan “solo” en el frio desierto que plantea la vida a diario con sus complicaciones.
En otras palabras, la quintaesencia de las tan mentadas comunidades. Y claro, en este caso virtuales. Saludos!!!