En un reciente evento realizado en India, el CEO de OpenAI se refirió a los cuestionamientos que a menudo se le realizan a las compañías dedicadas al desarrollo de la inteligencia artificial. En particular, el costo en recursos y el impacto ambiental. Los señalamientos de Sam Altamn tuvieron diferentes niveles de acierto. Pero lo que más llamó la atención de muchos es la comparación que hizo entre las IA y los seres humanos.
Un problema real
Altman apunta que muchos de los datos que se utilizan para cuestionar el costo ecológico de las IA son totalmente falsos. O mejor dicho, están desactualizados. El problema del consumo de agua, admite, existió, pero solo mientras se utilizaron sistemas de enfriamiento por evaporación en los centros de datos. El ejecutivo se quejó de que Internet sigue plagada de acusaciones que ya no tienen conexión con la realidad.
Según Altman es legítimo preocuparse por el consumo de energía, pero no por un tema de eficiencia, sino por la escala. El mundo está utilizando mucha inteligencia artificial y por esa razón debe moverse rápidamente a la generación nuclear, o eólica y solar.
Humanos vs IA
Altman considera que las quejas sobre el consumo de energía, en particular durante el entrenamiento, son injustas.
“También toma mucha energía entrenar a un humano. Toma algo así como 20 años de vida y toda la comida que comes durante ese tiempo hacerte listo. Y no es solo eso, también tomó la evolución de 100 mil millones de personas que vivieron y aprendieron a no ser comidos por predadores y aprendieron como producir ciencia y otras cosas para llegar a ti”. Altman afirma que considerando todo esto las IA ya han alcanzado en eficiencia energética a los seres humanos.
Sin sentido
No es la primera vez que escuchamos una comparación similar. El problema es que no existe equivalencia real. A lo largo del tiempo el “modelo” ser humano ha entrenado para una enorme variedad de tareas, desde realizar sumas hasta levantar una piedra, y la complejidad que supone la vida diaria está varias magnitudes por delante de lo que la mejor IA puede hacer hoy en día.
Cualquier costo que atribuyamos al “modelo” humano debe extenderse a las IA, dado que estas son creaciones del ser humano. No solo por los programadores, sino toda la producción cultural que actúa como corpus de entrenamiento.
Pero aún si no tenemos en cuenta nada de esto, la comparación supone que ser humano e IA son entidades de similar naturaleza. Y no es así. Todo lo que invertimos en nosotros hace a nuestra vida, aún nuestra educación es un fin en si mismo. Por eso hacemos cosas innecesarias como ir al cine o comer postres. No se nos ocurre decir que desperdiciamos recursos en eso. Una IA es una herramienta. Todo lo que invertimos en ella solo se justifica en lo que nos ofrece luego.





