En abril de 2025 una pareja de Países Bajos se casó en la ciudad de Zwolle. Con el objetivo de realizar una ceremonia algo más informal le pidieron a un amigo que se hiciera cargo del procedimiento, aunque un oficial estuvo presente en todo momento. El amigo de la pareja preparó los votos utilizando ChatGPT. Luego una corte de la ciudad determinó que la boda no era válida.
La pareja loca y la ley
Aunque a menudo pensamos al casamiento desde la celebración, para el estado es un contrato legal entre dos personas. Eso implica obligaciones concretas de uno a otro. Dichas obligaciones deben ser reconocidas claramente en el procedimiento. La corte señaló que las declaraciones del hombre y la mujer no referían correctamente a lo estipulado en el código civil neerlandés. En el fallo se apuntó al texto producido por la IA.
Al hombre se le preguntó: “¿Prometes estar con (nombre de la mujer) hoy, mañana y por siempre? ¿Para reír juntos, crecer juntos y amarse uno al otro sin importar nada?”. A ambos se les preguntó si se apoyarían uno al otro, se desafiarían uno al otro, y estarían al lado del otro aún en los tiempos difíciles.
Una vez respondidas todas las preguntas la pareja fue declarada “no solo esposo y esposa, sino por sobre todo un equipo, una pareja loca…”.
Todo lo dicho suena muy lindo, pero no puede reemplazar la letra de un contrato legal.
Un final penoso
La pareja reclamó señalando que el error había sido accidental, que el oficial civil no había realizado corrección alguna durante la ceremonia. Solo pidieron mantener la fecha de su matrimonio, pero la corte apuntó que no era posible. Los magistrados señalaron que aunque entendían como se sentía la pareja, no podían ignorar la ley.
Moraleja: no confíes en ChatGPT para contratos legales. Y tampoco demasiado en los oficiales civiles, que en este caso fueron quizás los que más fallaron.





