Estamos atravesando un momento de maduración en nuestra relación con los sistemas de inteligencia artificial. Luego de una fase inicial en la que esperábamos que fueran la solución para todo, la realidad de la evolución natural de una tecnología ha golpeado fuerte a muchos. Es bueno no creer que una tecnología tiene poderes casi mágicos, pero a veces corremos el riesgo de caer en el pesimismo extremo.
En un reciente trabajo publicado por la consultora Gallup se apunta que entre los jóvenes (14 a 29 años), el nivel de acceso a la inteligencia artificial ha crecido notablemente. Pero al mismo tiempo han caído mucho las expectativas que estos sistemas generan.
Adopción algo más lenta y sentimientos negativos
Un 22% de los consultados utiliza IA de forma diaria, un 29% de forma semanal. Estos niveles no han cambiado mucho respecto a los obtenidos durante 2025. El uso es un poco mayor entre los hombres, pero en general la adopción parece bastante pareja.
El 22% de los jóvenes se mostró entusiasta respecto a lo que puede ofrecer la tecnología, un 18% esperanzado. El 31% reconoció que le provocaba ansiedad. La curiosidad, con un 49%, es la sensación más común. En la comparación con lo registrado en 2025 se encontró una caída del entusiasmo del 14%.
Cabe señalar que el entusiasmo es, lógicamente, mucho mayor entre los usuarios habituales, llegando al 44%.
Crece la desconfianza
El 38% de lo jóvenes piensan que las IA harán más daño que bien en cuestiones vinculadas a la creatividad. Este sentimiento negativo se extiende al 42% en lo que se refiere al pensamiento crítico. Quizás lo que deba preocupar un poco más a las desarrolladoras es que la confianza en la eficiencia de los sistemas ha caído 10 punto y ahora se sitúa en el 56%. Sigue siendo un buen nivel, pero hablamos del punto más fuerte de las IA.
El 52% de los jóvenes señala que deben aprender a utilizar las IA una vez completada su educación. Esta opinión ha crecido ligeramente respecto a lo visto en 2025.
Al mismo tiempo, lo jóvenes adultos trabajando son más propensos a ver a la IA más como un riesgo que como un beneficio. El 48% afirma que los riesgos superan los beneficios. Solo un 15% cree lo opuesto.





