El negocio de Nvidia es el entusiasmo, las expectativas muchas veces excesivas por los beneficios prácticos y monetarios que puede ofrecer la nueva tecnología. Por esa razón intenta vender “momentos ChatGPT” para cualquier sector de la industria en el que se involucra. El nuevo fenómeno son los agentes de IA.
Jensen Huang, CEO de la compañía, ha señalado: “Mac y Windows son los sistemas operativos para las computadoras personales. OpenClaw es el sistema operativo para la IA personal (…) Este es el momento que la industria ha estado esperando, el comienzo de un nuevo renacimiento en el software”.
Potencial y peligro
La apuesta de Nvidia por los agentes se concreta con la aparición de una serie de herramientas destinadas agregar seguridad y establecer controles de privacidad. Y siendo justos este enfoque parece bastante acertado, dado que estos son sin dudas dos de los más grandes problemas que tiene OpenClaw. Hasta ahora la tecnología ha demostrado un enorme potencial, pero también un alto nivel de riesgo por la falta de madurez y el nivel de permisos que maneja.
Poco ayuda que estemos ante un sistema cuyos módulos pueden crearse con la misma IA.
El temor a conquistar
Si el OpenShell del Nvidia Agent Toolkit logra paliar algunos de los problemas que hemos visto en estos últimos meses, entonces quizás estaremos cerca de ese momento que la empresa anuncia.
Pero no solo se trata de un problema técnico, sino también cultural y de confianza. Nvidia quiere llegar a las compañías. Pero las compañías ya saben de los riesgos de las IA, y los agentes tienen aún mucho más capacidad para meterse en problemas. Muchas organizaciones han decidido prohibir el uso de este tipo de bots. Por el momento la mayor preocupación parece ser el filtrado de información clasificada.





