ARTEMIS II NUEVO VUELO TRIPULADO AL ESPACIO PROFUNDO

MIE, 8 / ABR / 2026

Artemis II presenta el regreso de una misión lunar tripulada de la NASA al espacio profundo, pero su meta central no es alunizar, sino probar si el cohete SLS, la nave Orion y toda la arquitectura asociada pueden sostener un vuelo humano alrededor de la Luna con seguridad y continuidad operativa.

Auto: Claudio Peña

Artemis II y el regreso al espacio profundo

La misión Artemis II marca el primer vuelo tripulado del sistema formado por el Space Launch System, Orion y la infraestructura terrestre que acompaña al programa Artemis. Con una duración cercana a diez días, el viaje propone un sobrevuelo lunar y una trayectoria de retorno libre que permite rodear la Luna y volver a la Tierra sin entrar en una órbita lunar prolongada. Ese perfil le da a NASA una forma controlada de recuperar una capacidad que no ejercía con astronautas desde la era Apolo: viajar más allá de la órbita baja terrestre y operar fuera de la protección principal de la magnetosfera. El valor de Artemis II está en abrir una nueva etapa de exploración lunar bajo una lógica más gradual, con chequeos sucesivos, socios internacionales y futura integración con vehículos comerciales.

Lo importante no es solo que los astronautas Christina Koch, Victor Glover, Reid Wiseman y Jeremy Hansen viajen alrededor de la Luna, sino que NASA recupere la posibilidad de lanzar una tripulación fuera del entorno protegido de la órbita baja terrestre con un sistema nuevo, más complejo y pensado para campañas futuras.

Qué debe probar Orion junto con el cohete SLS

El Informe muestra que Artemis II funciona como una prueba completa de extremo a extremo. No se evalúa solo el despegue del SLS ni la resistencia de la cápsula Orion, sino la continuidad entre ascenso, navegación, soporte vital, maniobras, regreso y recuperación en el mar.

Durante el lanzamiento se pone a prueba el rendimiento de los motores RS-25, los propulsores laterales, las separaciones en vuelo y la precisión orbital necesaria para dejar a Orion en la geometría correcta antes de la inyección translunar. Más adelante, la misión valida operaciones de proximidad con la etapa superior ICPS, un paso pensado para preparar futuros encuentros y acoplamientos dentro de la arquitectura lunar de la NASA.

También se examina la capacidad de la nave para funcionar en el espacio cislunar, donde cambian las comunicaciones, la navegación y la exposición a radiación. Orion debe demostrar que puede medir el entorno, responder a variaciones y sostener a la tripulación lejos de la Tierra.

El regreso es otra prueba decisiva: la cápsula reingresa a velocidades lunares y utiliza la maniobra de skip entry para repartir mejor las cargas térmicas y de desaceleración antes del descenso con paracaídas y el amerizaje. Todo esto convierte a Artemis II en una misión técnica clave para habilitar los próximos pasos del programa Artemis.

Artemis II no solo tiene que registrar el ambiente: tiene que demostrar que puede medirlo, interpretarlo y reaccionar a tiempo mientras la tripulación ya está lejos de la Tierra.

Tripulación, vida a bordo y comparación con Apolo

La diferencia principal entre Artemis I y Artemis II es la presencia humana. Un vehículo vacío puede volar, pero no obliga a comprobar aire respirable, agua, control de dióxido de carbono, temperatura, higiene, ejercicio, ergonomía y toma de decisiones en tiempo real. Por eso Orion pasa de ser una cápsula probada a convertirse en un hábitat mínimo de espacio profundo.

La nave dispone de un volumen interno muy ajustado para cuatro astronautas y debe sostener rutinas de trabajo, descanso, alimentación y respuesta ante fallas menores. Incluso una anomalía en el sistema sanitario o una variación en las condiciones de cabina sirve para medir cómo responde el conjunto.

La tripulación formada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen no ocupa un lugar simbólico: actúa como parte activa del sistema de validación. Debe ejecutar procedimientos, supervisar maniobras manuales y comprobar cómo se comporta la nave en un vuelo real alrededor de la Luna.

Frente a Apollo 8, la comparación correcta del documento señala que Artemis II no repite una carrera histórica, sino que certifica un sistema tripulado nuevo, más digital, más integrado y pensado para campañas prolongadas. Mientras Apolo operaba dentro de una arquitectura cerrada y concentrada, Artemis II prepara una etapa en la que Orion deberá convivir con Gateway, módulos de descenso y una red de socios técnicos e industriales.

Apollo 8 ejecutó inserción orbital lunar y operó durante varias órbitas alrededor de la Luna. Artemis II, en cambio, sigue una trayectoria de retorno libre o híbrida: rodea la Luna y vuelve sin depender de una captura orbital clásica.

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