Una empresa necesita desarrollar un producto y un negocio. Lo primero sin lo segundo supone el fracaso. OpenAI tiene modelos de inteligencia artificial de gran capacidad, pero tiene problemas para generar suficientes ingresos para sostener su actividad. De hecho trabaja a pérdida, a una pérdida enorme.
Por lo dicho no sorprende que ahora la compañía haya anunciado un nuevo formato de publicidad para ChatGPT. En este caso será la disposición de avisos mientras el sistema genera una imagen encargada por el usuario. Esta opción comenzaría su etapa de pruebas a finales de octubre, con un grupo limitado de clientes.
Publicidad en imagen
En las imágenes de ejemplo puede verse que mientras la inteligencia artificial está generando la imagen pedida, una serie de imágenes ya producidas aparece abajo del cuadro. La idea de OpenAI es que estas imágenes muestren como los productos y servicios podrían encajar en las vidas de los usuarios, que reflejen la experiencia que ofrecen. Para las empresas sería una manera de contar sus historias.
Los avisos, aclara la empresa, estarán claramente marcados y separados de la imagen que el usuarios ha pedido. Es decir, que cuando nuestra intención sea tener una ilustración de la vida en un barco pesquero, en teoría no debería aparecer una lata de sopas de X marca a modo de publicidad en una estantería del cuarto del capitán.
Medidas
OpenAI también está expandiendo sus mecanismos de medición para conocer el impacto que producen los avisos en su plataforma. Para tal fin se ha asociado a una gran cantidad de plataformas dedicadas a este trabajo.
ChatGPT señala que según la plataforma DV Rockerbox el costo de compra en ChatGPT es un 15,3% menor que el que supone la combinación de publicidad paga y optimización SEO. También apunta que WorkMagic registró para la marca Dose un 67% de incremento en la llegada de nuevos clientes gracias a ChatGPT. En pocas palabras, OpenAI intenta competir con los sistemas de publicidad ya establecidos en Internet, y cree que tiene ventaja. De fondo está la cuestión de si lo sistemas de inteligencia artificial pueden sostenerse como productos de consumo masivo.





