Un grupo de científicos de la Universidad de Maryland han creado un sensor que se agrega a la ropa interior. De esta manera surge el primer calzón inteligente del mundo, o cualquier otra variante que cada quien utilice. La finalidad de este nuevo ingenio es brindar datos de gran importancia para la medicina, en particular para los gastroenterólogos.
Los médicos quieren saber cuantas emisiones de gases se producen al día.
El hidrógeno es clave
Hasta ahora todos los estudios dependían de los reportes elaborados por los pacientes. Como el lector podrá imaginar la mayoría de las personas tienden a distorsionar un poco sus apreciaciones. Ciertas cuestiones son difíciles de admitir. Otra opción poco práctica eran las observaciones en laboratorio durante periodos de tiempo limitados.
El sensor es una instancia superadora. Contrario a lo que algunos podrían suponer, no funciona a través de la detección del sonido. En cambio detecta los niveles de hidrógeno, con una efectividad superior al 94%. El hidrógeno se produce cuando los microbios del intestino fermentan los carbohidratos. Y ese gas tiene que ir a alguna parte.
Resultados
Estimaciones realizadas gracias a los reportes de los voluntarios habían establecido un promedio de 14 emisiones diarias. El sensor, al cuál los seres humanos no pueden mentirle, estableció un promedio de 32 emisiones diarias.
Sin embargo, siempre puedes insistir en que te encuentras por debajo del espectro, que llega a 4 por día. El máximo registrado es de 59. Los investigadores están interesados en producir perfiles de los productores de gas. Esto podría llevar a entender mejor varios problemas intestinales y las reacciones a ciertos alimentos.
Y aunque en parte nos cause gracia, este ejemplo nos muestra como la tecnología puede ofrecer soluciones sencillas para problemas que quizás no nos imaginamos, o no abordamos porque nos causan algo de vergüenza.





