Las agencias de inteligencia de Estados Unidos han denunciado que Jensen Huang, CEO de Nvidia, podría ser el objetivo de una operación de espionaje por parte del gobierno chino. Alice Huang (hasta donde sabemos el apellido es solo coincidencia) sería la pieza clave de este trabajo.
La ejecutiva está vinculada a la compañía Megaspeed de Singapur. Habría logrado forjar una relación cercana con el CEO de Nvidia y aprovechando este vínculo para reunir información que luego transmitiría a China.
Bajo sospecha
Alice ya estaba siendo investigada por el posible desvio de chips de Nvidia a China. Vale recordar que desde hace tiempo se sabe que una gran parte del hardware que no se podía vender al país asiático llegaba a través de empresas de Singapur.
Mientras las agencias de inteligencia investigaban a Alice, descubrieron una serie de comunicaciones con un ciudadano estadounidense. Luego se reveló que esa persona era Jensen Huang.

Tu empresario y la mujer de singapur que te dijeron que no estaba espiando para China.
No pasa nada, confien en nosotros
Nvidia ha respondido a los señalamiento afirmando que todos los contactos entre un Huang y el otro eran negocios de rutina. Por su parte, China acusó a Estados Unidos de querer difamar su reputación. Y en este momento cabe hacer una pausa. ¿Difamar como? Todos sabemos que tanto Estados Unidos como China realizan operaciones de espionaje constantemente uno sobre el otro. Lo que resulta ofensivo es que pretendan que creamos que no es así.
Somos desconfiados
Jensen Huang ha insistido una y otra vez que Nvidia no debería tener restricciones en su comercio con China. La incapacidad de la empresa para controlar los desvíos de envíos via Singapur es más que curiosa. Nvidia sostiene que no hay evidencia de que sus chips han sido contrabandeados a China. Que la conexión con singapur ha sido demostrada como falsa.
China tiene un mercado negro de chips de Nvidia. Esos chips no aparecieron por un portal mágico.





