Jueves, 14 de Mayo de 2020

El coronavirus, el robo de información, la salud y las patentes

Una investigación del FBI apunta a grupos criminales apoyados por el gobierno chino. La advertencia coincide con el anuncio de una farmacéutica francesa que señaló que su primer envío de vacunas sería para los Estados Unidos.

Estados Unidos ha señalado que grupos de hackers asociados al gobierno chino están intentando robar información de centros de investigación privados.

Los criminales informáticos tendrían como blanco a las organizaciones que se han enfocado en el COVID-19.

El FBI ha encontrado pistas que apuntan a un intento por obtener de forma ilegal propiedad intelectual vinculada al desarrollo de vacunas, tratamiento y detección de la enfermedad.

El gobierno chino ha negado estas afirmaciones señalando que las autoridades no han ofrecido ninguna evidencia concreta. También ha afirmado que este tipo de enfrentamientos va en contra de los esfuerzos de cooperación en la lucha contra la pandemia.

El valor de la información

Los ataques a las organizaciones y los centros de salud son desgraciadamente algo común en situaciones de crisis. Muchos de ellos son simplemente de caracter extorsivo, se lesiona el funcionamiento de la entidad para pedir un rescate monetario.

En el caso del robo de datos de una investigación se pueden conseguir amplios beneficios con la venta de los mismos. Sin embargo en el caso de una pandemia también es posible asumir que el objetivo sea simplemente tener la capacidad de elaborar el medicamento. En cuyo caso resulta algo más complicado cuestionar los ataques. 

Hace poco se detectó una incursión de espías iraníes a Gilead Sciences. Este laboratorio es el que produce la droga Remdesivir, una de las pocas comprobadas para el tratamiento de pacientes con COVID-19. Irán es uno de los países más golpeados por la pandemia. 

No existen más datos que dejen en claro cuantas de las acciones de los hackers han sido solo de sabotaje, destrucción de información luego del robo, o simple apropiación motivada por la necesidad de elaborar medicina de forma local.

En general la investigación relacionada con el coronavirus supone esfuerzos internacionales con un gran nivel de cooperación y muchos centros compartiendo información. Una cooperación que incluso ha involucrado a científicos chinos y estadounidenses. Pero no es así en todos los casos, y Estados Unidos ha adoptado una postura más cerrada que otras naciones.

Sin patentes

Más de 140 líderes mundiales (incluyendo mandatarios y ex mandatarios) han firmado una carta señalando que cualquier posible vacuna contra el coronavirus debe estar libre de patentes y la ciencia detrás de ella accesible para todos. El mensaje fue elaborado durante la última reunión de la Asamblea de la OMS.

La declaración llega luego de que la farmacéutica Sanofi señalara que reservará su primer envío de vacunas para los Estados Unidos, dado que ese país estaba ayudando a financiar el desarrollo de la empresa francesa. El anuncio no ha caído bien en Francia.

Cabe recordar el ejemplo de la vacuna contra la polio desarrollada por Jonas Salk, quien se negó a patentarla señalando: «No hay patente. ¿Se puede patentar el sol?». Salk tabajó con un grupo de investigadores de la Universidad de Pittsurgh.

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