Viernes, 15 de Noviembre de 2019

Crece la demanda de baterías no explosivas

El cambio hacia las baterías LFP podría ser un paso fundamental para resolver uno de los principales problemas de la industria, así como también la contaminación que produce el cobalto.

El título de este artículo podría parecer gracioso o absurdo si no fuera por la cantidad de casos en los que los dispositivos móviles han en efecto estallado. Por supuesto, estos incidentes son en comparación con la gran cantidad de unidades en uso mínimos, pero de todos modos indican un riesgo. Además es importante recordar que las baterías no solo se utilizan en dispositivos móviles, sino en instalaciones críticas de la infraestructura de las ciudades.

A medida que la energía solar se convierte en una opción cada vez más atractiva la necesidad de almacenar lo generado se hace más importante. Durante los últimos años la demanda de baterías ha aumentado, pero en particular lo han hecho las baterías de litio seguras.

Este tipo de baterías se distingue porque no se ha utilizado cobalto en su elaboración. El cobalto es un componente tóxico que es además el responsable del sobrecalentamiento y en ocasiones incendio de las baterías.

SimpliPhi es una de las empresas fabricantes de baterías sin cobalto. Catherine Von Burg, presidente y CEO de la compañía, señala al respecto: “¿Cómo podemos hablar de energía limpia si utilizamos un químico que es fundamentalmente peligroso y tóxico?”.

Este problema es particularmente considerable en el universo móvil. Como ya hemos señalado anteriormente, se estima que se necesitan 25 años de uso para absorber el impacto ambiental de un smartphone.

Comparación

Las baterías que dominan el mercado son las de ion de litio, que fueron diseñadas en los 90. Aunque resultan extremadamente útiles tienen varias debilidades. Son costosas, tienen una cantidad de recargas limitada, funcionan con menos eficiencia ante el frío y pueden explotar.

Las baterías sin cobalto, de litio-ferrosfato o LFP, comparten algunas de estas debilidades, pero también tienen un mayor nivel de estabilidad térmica y química. Además de no explotar presentan otras ventajas: son más durables, evitan la contaminación del cobalto, son más compactas y tienen un mejor mejor rendimiento (en comparación a las de ion de litio) cuando tienen un nivel de carga menor.

El futuro

Una mejora en la tecnología es crucial dado que se espera que durante las próximas décadas la implementación de las baterías crezca. Se estima que la inversión alcanzará los USD 662 millones.

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