Miércoles, 21 de Enero de 2015

Robot compra drogas por internet y artistas las exhiben como obras de arte

A través de un programa conocido como Random Darknet Shopper, un grupo suizo adquirió varios objetos de contrabando y 10 pastillas de éxtasis. La policía suiza permitió la exhibición, pero incautó las drogas cuando esta terminó.

Un grupo de artistas suizos tuvo la idea de programar a un robot para comprar ítems al azar en un sitio de lo que se conoce como la red oscura. El medio empleado para esta operación fue el bitcoin. El resultado fue la adquisición de drogas y otros objetos de contrabando en lo que, al menos para los impulsores, fue una entretenida experiencia. Sin embargo, las autoridades se enteraron de lo sucedido y tuvieron una opinión diferente sobre la compra de mercancía ilegal.

El proyecto se conoció como Random Darknet Shopper. La mayoría de los objetos adquiridos eran copias de productos legales, pantalones o zapatillas que imitaban el diseño y los logos de marcas conocidas. Pero el robot también compró tabletas de éxtasis de Alemania.

El grupo de artistas, convencidos de la legitimidad de sus acciones, dio a conocer el incidente. “Hoy hemos recibido 10 pastillas de éxtasis que el Random Sarknet Sopper compró la semana pasada. Las pastillas están selladas al vacio en una película de aluminio y dispuestas en una caja para DVD, por lo que a la vista de unos rayos x deben aparecer como un DVD”, señalaron.

El objeto se mantuvo en su contenedor y fue tratado como una obra de arte y puesto en exhibición. Sin embargo, cuando el 11 de enero fue cerrada la exhibición, la policía suiza intervino para confiscar las drogas.

El grupo de artistas suizos se quejó al respecto señalando: “En la mañana del 12 de enero, un día después de que la exhibición de 3 meses fuera cerrada, el fiscal de la oficina de St. Gallen incautó nuestro trabajo. Al parecer, el propósito de la confiscación es impedir que terceros corran riesgos por las drogas exhibidas al asegurar su destrucción. Esto es lo que sabemos hasta ahora. Nosotros creemos que la confiscación es una intervención injustificada sobre la libertad artística (…) También estamos convencidos de que es un objetivo del arte arrojar luz sobre los límites de la sociedad y postular inquietudes actuales”.

Cabe destacar que la policía suiza, en efecto, no interrumpió la exhibición. Tampoco parece haber arrestado a los artistas, que en los hechos compraron drogas y realizaron contrabando. Queda como inquietud actual pensar si el uso de robots y la invocación de experimentos y actividades artísticas será el nuevo camino para romper la ley. Pronto podríamos tener policías investigando que tan al azar son ciertas compras.

Fuentes: Techcrunch

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