En el mejor de los escenarios la inteligencia artificial llegó para liberarnos de las tareas tediosas y darnos tiempo para las creativas. Esto es probable que ocurra, pero a que nivel dependerá de cada caso.
Actualmente en Reino Unido se calcula que el 80% de los docentes utiliza algún tipo de inteligencia artificial en su trabajo. Sin embargo, cuando se les consulta sobre los resultados pocos señalan a una reducción en el tiempo aplicado.
Según la consultora YouGov un 51% afirma que la carga laboral se ha reducido, pero solo el 35% dice que trabaja menos horas. El 55% afirma que sigue trabajando la misma cantidad de horas. Un 4% dice que está trabajando más.
Es cierto que cuando tenemos menos trabajo a veces ajustamos el ritmo a las horas que tenemos a disposición. Este podría ser un factor. Pero los consultados apuntan que con el uso de la IA han surgido nuevas tareas.
La IA se ocupa
El 76% de los consultados afirmó utilizar la IA para armar las clases y los calendarios de trabajo. Un 39% señaló que redacta cartas y correos para los padres e incluso escribe los reportes de los alumnos. Un 8% admitió que emplea a la inteligencia artificial para establecer las notas de los alumnos. Todo lo señalado nos hace pensar que las IA han hecho que el trabajo sea en cierta medida más sencillo. Pero más fácil no es mejor ni más eficiente, aunque muchas veces existe algún vínculo.
Lo más curioso es que dado el gran uso que tienen estas herramientas también entre los estudiantes, es posible que en algún punto una tarea hecha con IA sea calificada por una IA. Y en ese momento los seres humanos simplemente serán sus asistentes.





