Uno de los campos en los que la inteligencia artificial ha sido a menudo comparada con la inteligencia humana ha sido el de los juegos de mesa. El ajedrez en particular ha sido un espacio de gran importancia. Actualmente el mejor jugador del mundo tiene pocas posibilidades de vencer a las IA especializadas. No hablamos de los modelos generales, sino de monstruos como Sotckfish y Leela.
A tal punto han llegado estas herramientas que se han convertido en el principal instrumento tanto para el análisis y el desarrollo de los jugadores como para el engaño y la trampa en el juego. Pero si intentes usar una IA contra un jugador profesional es muy probable que se de cuenta. Aún cuando no saben explicarlo siempre de forma perfecta los jugadores perciben cuando los movimientos y decisiones de su rival no son los de un ser humano.
La tensión planes y oportunidades
Un grupo de investigadores de la Universidad de Parma ha examinado las diferencias en la forma en que seres humanos y sistemas de IA toman decisiones estratégicas. Para su análisis se ha centrado en la tensión entre las oportunidades estratégicas y los objetivos a largo plazo.
Los investigadores apuntan que los seres humanos tienden a reducir la complejidad rápidamente mientras que las IA la mantienen más tiempo. Es decir, los jugadores de carne y hueso definen un plan y dirigen todas sus acciones al mismo tratando de evitar cualquier desvío. Las IA dejan abiertas más posibilidades. En el caso de los seres humanos cuanto más tiempo de juego más capacidad para mantener la tensión. Pero siempre existe un afán de control y simplificación.
Jugadas disponibles
Para evaluar la diferencia en los estilos de juego los científicos evaluaron cuantas posibilidades de juego había tras cada movida. Cuanto más opciones encontraban, más tensión estratégica. Durante las primeras movidas la tensión era baja en ambos casos. Pero con cada jugada la tensión suele aumentar. Curiosamente los mejores jugadores alcanzan un nivel de complejidad mayor durante el juego medio antes que las IA, aunque brevemente.
A partir de ese momento los grandes maestros intercambian piezas y simplifican las posiciones de acuerdo a las aperturas e ideas con las que han trabajado o se sienten cómodos. Las IA no hacen esta diferenciación.
Los investigadores apunta que tanto para las IA como para los jugadores, mantener posiciones complejas supone una mayor fuerza en el juego. De lo que resulta lógico ver que las IA superan a las personas. Sin embargo, apuntan que a menudo el resultado de un juego se resuelve mucho antes de que se haya alcanzado el mayor nivel de tensión estratégica. Y que una vez alcanzada la superioridad en el tablero, tanto las IA como los jugadores buscan simplificar la situación.
El estudio, se apunta, demuestra una diferencia fundamental en el modo en que una inteligencia biológica y una artificial piensan.





