Alter-Ego es un robot de un metro y veinte centímetros, tiene unas cejas móviles, ojos negros y profundos, orejas que sobresalen y un importante mostacho. Es afable y se preocupa por tu salud. No nos sorprende enterarnos que trabaja en un hospital de Milán, Italia.
El diseño incluye dos brazos humanoides, una plataforma con ruedas y una pantalla táctil frente al pecho. Gracias a este último dispositivo puede recabar datos de los pacientes para informar a las enfermeras de su estado inmediatamente.
El robot es resultado de los esfuerzos del Instituto Italiano de Tecnología y la Universidad de Pisa.
Aprobado por los pacientes
La sección en la que trabaja Alter-Ego está dedicada al tratamiento de la Esclerosis Lateral Amiotrófica, una enfermedad neurodegenerativa. Al principio los profesionales del establecimiento temieron que los pacientes rechazaran al robot. Sin embargo, como hemos dicho, es muy simpático y ha sido diseñado para despertar la curiosidad de las personas.

Hasta ahora sus movimientos han estado controlados por un operador remoto, pero a partir de julio el ingenio tendrá que trabajar de forma autónoma. Los desarrolladores están interesados en ver que puede hacer y que no puede hacer el robot. Cuánto podría ayudar a los pacientes en el hospital, pero también a aquellos que estén en sus hogares.
Algunas tareas, las más repetitivas y sencillas podrían automatizarse. Dejando al personal más tiempo para dedicarse a cuestiones que requieren mayor atención y capacidad de decisión. Asuntos delicados, como la administración de medicamentos han sido dejados de lado a pesar de que el robot es capaz de cumplir con el trabajo.
En el caso de las enfermedades degenerativas, la idea es liberar un poco a las familias de ciertas rutinas que pueden ser tediosas. No para reducir la interacción humana, sino para que esta sea mayormente la que no está relacionada con la enfermedad sino con el vínculo.





