¿Existe algo así como un exceso de tecnología? Para muchos aficionados a la Formula 1 hay algo que se aproxima a eso, las actuales reglas para el diseño de los autos de la competencia. Y las consecuencias de esto se han visto recientemente en el Gran Premio de Baréin.
La era híbrida
Desde hace un tiempo la fórmula uno utiliza unidades de potencia mixtas. Una parte de la energía proviene del motor de combustión y otra parte de una batería recargable. Sin embargo, las reglas para el periodo que se inició en 2026 establecieron una proporción mayor de energía de parte de la batería. Algo así como el 47%.
Los problemas de este sistema son numerosos, pero uno de ellos es que hay momentos en los que los autos tienen mucha potencia para dar y otros en los que no. Esto lleva a que un mismo auto pueda responder de forma diferente durante la carrera y que dos autos reaccionen también de formas muy diferentes a un mismo escenario.
Para compensar esta diferencia mecánica los autos de formula uno tienen una central electrónica que controla su comportamiento. Distribuye la entrega de energía a lo largo del recorrido. Es decir, en vez de depender solo de cuanto se pisa al acelerador, el auto está programado con cierta potencia en cada tramo. Esto de por sí es del desagrado de muchos aficionados y pilotos.

El problema de Sepang
Por el conflicto en oriente medio el gran premio de Baréin se corrió en Malasia. Allí, durante la vuelta de preparación varios de los autos comenzaron a perder potencia y terminaron estacionados a un costado. Entre los afectados estuvieron los múltiples campeones del mundo, Lewis Hamilton y Max Verstappen.
Hamilton señaló que tuvo que frenar, detener el auto y el motor y reiniciar el sistema. Como cuando algo funciona mal con una computadora. Verstappen, se quejó de que los motores actuales son demasiado complicados y tienen mucho software implementado.

El bug
Desde la FIA se explicó que el software implementado había sido probado, pero nunca bajo las condiciones que ofrecía el circuito de Malasia. Esto es un circuito con lluvia. Y extrañamente el problema no había aparecido durante las prácticas.
Los autos se movieron muy lentamente mientras el auto de seguridad los guiaba. Algunos de ellos, al entrar en un sector velocidad muy baja entraron en una especie de ciclo de energía muy reducida del que el sistema no pudo salir. Los pilotos pisaban el pedal pero el auto no aceleraba. Lo más extraño de este fenómeno es que no debería haber afectado al motor de combustión, solo la energía que aportaba la batería. Al parecer el sistema de regeneración de energía se activo y toda la potencia generada por el motor de combustión se desvió a esta tarea.
La corrección
El problema fue detectado con bastante velocidad y los expertos de la FIA produjeron una actualización en aproximadamente uno 40 minutos. Obviamente corregir un problema complejo en tan poco tiempo puede ser complicado. Los ingenieros Cortaron por lo sano: eliminaron las restricciones en la entrega de energía marcadas para los sectores en problemas. Afortunadamente el parche pudo distribuirse antes de que llegara la noche, para la cuál el circuito no estaba preparado.
El futuro
Al ser preguntado sobre el problema el jefe técnico de FIA, Nikolas Tombazis señaló que todo bug implica un error. Comparó el software de los autos con el que usamos a menudo en nuestras computadoras, y que reciben actualizaciones para reparar errores. Y aunque reconoció que lo ideal era anticipar los problemas a veces las circunstancias que los precipitan son difíciles de calcular. “¿Puedo garantizar de que nunca pase otra vez? Este problema, si. Otro problema no. Pero haremos lo mejor por evitarlo, por supuesto”.
El problema de fondo es que el software tiene una importancia enorme y muchos pilotos no se sienten en control. Algunos temen que otro bug los pueda encontrar no moviéndose a velocidad de tortuga, sino a cientos de kilómetros por hora. Y lo cierto es que lo que dice Tombasis es lógico, ningún programa puede garantizarse como perfecto. Solo queda esperar el próximo error.





