Unos 85 países se han encontrado en España para el evento IA responsable en el ámbito militar. Pero solo 35 han firmado el acuerdo para la supervisión del despliegue de dicha tecnología en los conflictos bélicos.
Los firmantes y los no firmantes
Entre los que firmaron se encontraban varios países europeos. Entre ellos Alemania, Francia, Países Bajos y Reino Unido. Notablemente también aparecía Ucrania, que bien podría argumentar no es el mejor momento para imponerse limitaciones. Sin embargo para el país acompañar el compromiso de sus aliados del continente es casi un requisito para mantener fluida la ayuda y colaboración. También firmaron Canadá y Corea del Sur. Corea del Sur es destacable porque es una potencia en la producción de maquinaria militar.
La gran mayoría de los países no se comprometieron con la causa. Entre los que más se destacan aparecen Estados Unidos y China.
Buenas intenciones
El problema para muchos de los no firmantes es el simple hecho de que no pueden confiar en que sus adversarios tomarán el mismo cuidado en el uso de la tecnología. De hecho, existe una máxima acuñada en el libro Sobre la guerra, de Carl von Clausewitz, que tiene gran peso en todas las decisiones militares. Esta sostiene que si existe un medio para obtener una ventaja en la guerra, este será utilizado. Debe asumirse siempre que el enemigo lo hará.
Aunque es cierto que existen ciertas limitaciones en efecto, en la mayoría de los casos están acompañadas por razones prácticas. No se utilizan muchos las armas químicas, porque contaminan el terreno a conquistar. No se usan armas nucleares porque suponen un costo de mutua destrucción insostenible. Pero la prohibición de uso de minas no ha resultado tan efectiva y depende mucho de si el plan es avanzar o defender una posición.
La mano del hombre
Cabe sin embargo señalar que la idea no era prohibir la tecnología, sino establecer la responsabilidad humana en su uso. Lo dicho supone la necesidad de examinar riesgos, hacer pruebas y ofrecer entrenamiento correspondiente. En otras palabras, la automatización no exime a los seres humanos de su agencia en la guerra.





