Un grupo de investigadores de la Universidad de Princeton ha creado un sistema electrónico flexible que puede ser cubierto con células cerebrales para crear una plataforma híbrida de computación. El ingenio es conocido como 3D-MIND.
Según explican los desarrolladores el trabajo comenzó como respuesta a un problema de la inteligencia artificial. Los modelos consumen una cantidad descomunal de energía. Por otro lado, el cerebro humano es increíblemente eficiente. Por lo que en comparación consigue mucho más que la mejor de las IA. La conclusión es que antes de tratar de simular el cerebro humano en los chips que conocemos, sería mejor utilizar células cerebrales en los sistemas de computación.
Por supuesto, la pregunta que muchos podemos hacernos sin conocer demasiado del tema, es cuando tenemos algunas células y cuando nos acercamos demasiado a un cerebro humano esclavizado. Pero por el momento estamos lejos de ese problema. O eso nos parece.
El estudio tridimensional
Los experimentos con células cerebrales no son algo nuevo. Sin embargo, hasta ahora solo se ha podido trabajar con un aspecto bastante superficial, por falta de un medio mejor adaptado. El objetivo de los investigadores es entender el trabajo que ocurre en la red de células.
Para poder realizar esta tarea se necesitaba de un dispositivo que pudiera comunicarse, monitorear y guiar la actividad, con un consumo mínimo de energía.
El 3D-MIND es flexible y puede ubicarse dentro de la red de células cerebrales. Las células crecen alrededor de la malla electrónica creando una serie de conexiones entre ellas y con la malla. La clave está en el uso de materiales que tienen la misma flexibilidad que el tejido orgánico.
Beneficios más allá de la computación
Aún cuando no terminemos con implantes cerebrales, o una computadora híbrida enloquecida dominando el mundo, quizás consigamos algunas otras bondades de este trabajo. Los investigadores señalan que el monitoreo nos podría enseñar mucho sobre el modo en que trabaja el cerebro. Como se forman los circuitos neuronales y como funcionan en un entorno tridimensional real. Como lo es nuestro cerebro.
3D-MIND podría utilizarse para investigar como funcionan ciertas enfermedades y desarrollar nuevos tratamientos.





