Los modelos de inteligencia artificial producidos en China están ganando terreno en el lugar donde menos podíamos imaginarlo hace unos meses: Estados Unidos. Las IA asiáticas son vistas por muchas empresas de dicho país como opciones competitivas y a la vez significativamente más económicas.
El problema del costo
Las compañías estadounidenses han tenido que enfrentar una dura realidad durante este último año. Los costos operativos de los sistemas son enormes. Como consecuencia han tenido que pasar a esquemas de cobro en el que se mide el consumo de tokens de los usuarios. El resultado de esta decisión ha sido un aumento drástico en las facturas que le han llegado a los clientes.
Esta es la razón por la cuál muchas empresas que habían apostado fuertemente a la implementación de la IA han señalado que no pueden seguir adelante con el proceso de automatización. Los beneficios obtenidos hasta el momento no justifican los costos.
En muchos casos las IA son más costosas que los empleados.
Un interés cada vez mayor
Según la plataforma OpenRouter los tokens de modelos chinos conforman el 30% del consumo de las empresas estadounidenses desde febrero de 2026. En los 12 meses previos a este periodo apenas llegaban al 11% y durante la primera mitad de 2025 se registraba un 4,5%.
Poco ayuda a esta situación el hecho de que las desarrolladoras estadounidenses tengan que someter sus modelos a la aprobación del gobierno federal antes de lanzarlos al mercado. La ventaja temporal en términos de desarrollo ya era reducida, ahora ha sido casi eliminada gracias a este paso.
Pero incluso si un modelo no es el mejor del mercado, puede ser suficientemente bueno y agradablemente económico como para elegirlo antes que a uno más avanzado. Si hace bien el trabajo es el indicado. Además muchos modelos desarrollados en China no solo son excelentes, sino que son el producto de la destilación de sus rivales estadounidenses.
Las empresas norteamericanas tienen una alternativa valiosa. Al menos por el momento.





