China está considerando exigirle a las empresas más importantes de su industria de inteligencia artificial que restrinjan el acceso a sus modelos. Las autoridades no quieren que las versiones más avanzadas estén a disposición de organizaciones en el extranjero.
Esta decisión en gran medida aparece como un reflejo de la política que ha adoptado su más importante rival. Estados Unidos ha cerrado, en teoría, el acceso de las empresas chinas a los modelos de sus desarrolladoras. Ambas naciones entienden que la tecnología tiene un alto valor estratégico en una amplia gama de escenarios. Cabe recordar que en abril las autoridades chinas comenzaron una investigación sobre la adquisición de la startup de IA Manus por parte de Meta.
Hace unos meses hubiéramos supuesto que el interés viajaba en una sola dirección. Pero ahora sabemos que muchas empresas estadounidenses recurren a sistemas desarrollados en China.
Empresas estadounidenses buscan opciones económicas en las IA de origen chino
Nada en firme todavía
Las discusiones han apuntado a poner límites tanto a los modelos propietarios como los de código abierto. Cualquier filtración de las tecnología sería castigada bajo la ley de seguridad nacional.
Todavía no es claro si las restricciones se aplicarán solo a los modelos por llegar, pero es lo más probable. Tampoco existe una fecha de implementación para esta política. Una opción que se está manejando es establecer una serie de niveles. El más básico tendría libertad de circulación, el segundo nivel exigiría una aprobación y el tercer nivel, de las IA más avanzadas, estaría restringido al uso local.




