El problema con las IA es que no puedes controlar del todo lo que van a decir. En ocasiones pueden ser consultadas por un tema delicado y presentar la realidad tal cual es. Esto es lo que le ha pasado el gobierno de Estados Unidos. El martes Donald Trump presentó un chatbot al que calificó como malditamente bueno (traducción literal). Poco tiempo después el bot fue censurado y dejó de responder ciertas preguntas.
La IA era parte de un nuevo sitio de gobierno conocido como America.gov (así, no Estados Unidos). La idea de este espacio es ofrecer un acceso más veloz a la información y los sitios del gobierno.
Verdad y consecuencias
Alguno de los internautas estadounidenses quisieron poner a prueba el sistema y le hicieron preguntas sobre las elecciones de 2020, el asalto al congreso en 2021 y cuestiones vinculadas a la política de inmigración. El bot contestó en base a los datos que tenía, lo que supuso contradecir mucha de la narrativa que ha estado impulsando el actual presidente durante años. La inteligencia artificial no simplemente argumentó, presentó los documentos oficiales que probaban su posición.
Ahora bien, llegado el miércoles algo cambio. Cuando al chatbot se le preguntó sobre el mismo tipo de cuestiones la respuesta fue diferente. “No ofrezco comentarios políticos o análisis de elecciones pasadas”, afirmó. Cuando se le consultó sobre esta diferencia la Casa Blanca simplemente señaló que el sitio web seguirá siendo actualizado para cumplir con su misión de ofrecer la información más acertada y confiable posible.
El chatbot no se rinde
Pero lo más curioso es que aún luego de estas modificaciones la IA siguió cumpliendo con su misión lo mejor que podía. Cuando se le consultó si era cierto que Estados Unidos había experimentado la peor inflación durante la presidencia de Joe Biden afirmó que no era cierto. Los datos del índice de precios al consumidor y la oficina de estadísticas del trabajo no lo demostraban así.





