El lunes OpenAI presentó Dots, un nuevo sistema de agentes pensados para actuar como ayudantes incansables de los usuarios. Según Altman la tecnología está inspirada en las versiones geniales de estos ingenios que hemos visto en las películas mientras crecíamos. Ahora bien, las distintas declaraciones de la empresa dejan poco claro si debemos pensar a los Dots como asistentes o más bien como un reemplazos.

Los Dots
OpenAI asegura que los dots son agentes de gran capacidad que están siempre activos y pueden encargarse de todo. La compañía explica que el ecosistema de plugins le asegura la conexión a más de 4000 aplicaciones. Aprenden que es lo que le importa al usuario y trabajan a su nombre. Es decir, toman nota de lo que haces y de tus conversaciones. Cuanto más tiempo pase el usuarios con el dot, mayor será el conocimiento del agente. Podrá entonces entender que es lo que te gusta y cuando consideras que algo está bien hecho. Notablemente los agentes pueden actuar de forma proactiva, sin que les hayas realizado un pedido particular.
El objetivo es que puedas ahorrar tiempo y dedicarlo a otras cosas.
Los agentes utilizan la tecnología de GPT-6 Astra. No la 6.1 porque esa estaba fuera de control, la anterior que al parecer está bien. Trabajan con ordenadores virtuales que puedes revisar para ver que están haciendo.

Cambio de tono
Uno de los aspectos más curiosos de la presentación fue que Altman intentó cambiar la imagen de contexto de las IA. Afirmó que este momento de auge era mucho más similar al renacimiento que a la revolución industrial. Porque la revolución industrial es asociada al avance tecnológico pero también al sufrimiento de muchas personas; mientras que el renacimiento es considerado un momento de avance en general. Una discusión aparte es el nivel de romanticismo con el que este último periodo es visto.
El CEO de OpenAI señaló:”La mejor versión de la IA no es la que convierte a las personas en engranajes de una máquina gigante, siempre moviéndose más rápido y más rápido. Hay partes de la vida que no pueden y no deben ser automatizadas (…) La IA debería darle a las personas más poder sobre sus vidas, más herramientas para crear, aprender, descubrir y expandir el conocimiento”.

La interfaz humana
Notablemente mucha gente coincidirá con la intención señalad anteriormente, pero pensará que OpenAI y otras tantas desarrolladoras ya han pasado ese límite de la automatización hace tiempo. Algunos críticos han comenzado a hablar de los usuarios como un meat proxy, una extensión de carne de la máquina.
La compañía señala que la magia de los dots llega cuando te ofrecen un trabajo hecho como lo harías tu, sin que se te haya ocurrido pedirlo. También que puede hacer todo lo que le pedirías a un empleado.

Todo lo dicho no quiere decir que no debas usar dots, si la herramienta prueba ser útil. Solo que el marketing alrededor de las IA es una y otra vez… extraño.





