Ya desde hace un buen tiempo la seguridad informática es un aspecto fundamental de los servicios bancarios. Pero aunque una buena parte de este aspecto está en manos de las instituciones, otra parte igual o más importante es responsabilidad de los usuarios.
Un grupo de investigadores de India ha analizado la forma en que se conducen las personas que utilizan servicios bancarios online. Para tal fin examinaron los datos de 772 usuarios de dicho país. Se empleó un modelo de ecuaciones estructurales que analiza redes complejas de relaciones entre diversas variables.
Resultados
El análisis reveló que la seguridad informática no depende solamente del nivel de conocimiento sobre las posibles amenazas que tienen los usuarios. La actitud, la memoria y la relación que se ha forjado con la tecnología tienen un gran peso.
A menudo los problemas de seguridad se han atribuido a la ignorancia. Pero este trabajo parece señalar que aún con el conocimiento adecuado no está garantizado que los usuarios hagan lo correcto. Esto no debería sorprendernos cuando cada tanto descubrimos que algunas de las contraseñas más utilizadas son las de fábricas, o algo así como “12345”.
Los investigadores apuntan que la clave está en como el conocimiento se traduce a una actitud.
Los bancos han realizado grandes esfuerzos para educar a sus clientes sobre las diferentes amenazas que pueden encontrar. Y estas iniciativas han contribuido al conocimiento que han adquirido los usuarios por si mismos. Así pues, esos mensajes por correo que a menudo recibimos de nuestros bancos tienen una utilidad. Pero los resultados dependieron mucho de como fue recibida la información.
Los clientes con una actitud positiva para la seguridad, que podían recordar información relevante y tener por tanto mayor conocimiento de los riesgos y como evitarlos tenían un comportamiento más seguro. Pero aquí llega el detalle curioso. Los clientes con una mentalidad más técnica, eran más proclives a ver la seguridad bancaria de forma positiva y a tomar más riesgos. Asumen que la familiaridad que tienen con el medio los protege de las posibles estafas.





