Yann Lecun es una figura en la investigación sobre inteligencia artificial, y ocupó durante un buen tiempo un puesto de gran importancia en el departamento de desarrollo de Meta. Sin embargo, hace unos meses se despidió de la compañía señalando, entre otros motivos, su frustración con las limitaciones de enfoque que tenían muchas empresas en la industria. En concreto, Lecun apunta que los LLM nunca podrán ser tan inteligentes como los seres humanos.
Los modelos generativos
La mayoría de las grandes tecnológicas están enfocadas en producir modelos generativos cada vez más potentes. Lo que supone mayores inversiones, mayores costos y mayores niveles de consumo de recursos. El objetivo final de muchas desarrolladoras es obtener una inteligencia artificial general, un sistema que supere a la inteligencia humana en todos sus aspectos.
Tal ambición ha llevado a muchos, incluso los mismos desarrolladores, ha advertir de los peligros de tal nivel de IA. Pero LeCun se ha mantenido escéptico. En parte porque no cree que las actuales técnicas tengan el potencial para construir tal herramienta. Por lo general aumentar la potencia funciona, pero ya se ha advertido que el rendimiento tiende a disminuir.
Comprensión y errores
Los modelos actuales solo están entrenados con datos digitales, no entienden las dificultades del mundo real. Por tanto, los LLM no pueden ser el camino a la super inteligencia. Otro problema importante es que los sistemas cometen muchos errores, y cuando encaran tareas complejas se van apilando. LeCun compara la situación a un choque en una carretera.
Mentalidad de rebaño
Consultado sobre por qué motivos todos los desarrolladores están enfocados en un método que podría tener un claro límite LeCun explica:
“Existe un efecto rebaño que hace que en Silicon Valley todo el mundo trabaje en la misma cosa. Esto no deja mucho espacio para aproximaciones alternativas que podrían ser mucho más prometedoras a largo plazo”. El pionero también advierte que Estados Unidos no tiene asegurada su primacía. “Muchas buenas ideas se originan en China. Pero Silicon Valley tiene un complejo de superioridad, por lo que no puede imaginarse que buenas ideas vengan de otro sitio”.





