El martes autoridades mexicanas anunciaron que se impondrá una restricción para los teléfonos móviles en todas las escuelas durante toda la jornada educativa. La medida se hará efectiva el 3 de noviembre y aplicará tanto para el nivel primario como el secundario.
México se ha sumado a la lista de países que, preocupados por el efecto perjudicial que pueden tener los smartphones sobre los estudiantes, han decidido imponer límites. La presidente de México, Claudia Sheinbaum, había señalado el lunes que existía un consenso entre los funcionarios del sector educativo.
Cada quien establece sus límites
Hasta donde sabemos por defecto los dispositivos móviles estarán prohibidos en horario escolar. Los menores podrán tenerlos en sus mochilas, pero no los podrán usar ni durante las clases ni en los recreos. Sin embargo, las instituciones tendrán la posibilidad de habilitarlos para fines educativos. También se podrán hacer excepciones para casos particulares. Como puede ser el seguimiento con fines médicos.
Como hemos visto en otros países, aún antes de que se implementara una política oficial muchas instituciones habían establecido restricciones para el uso de dispositivos móviles.
Prohibir teléfonos en escuelas no mejora las notas, pero hace que todos se sientan un poco mejor
En este caso el detalle particular es que, además de lo señalado, se espera que las universidades alienten el uso responsable de los dispositivos para la ciudadanía digital, la ética y el pensamiento crítico. Y no es por ser malo pero suena a una de esas declaraciones abstractas que luego no se traducen en nada práctico.
El ministro de educación, Mario Delgado, afirmó que la medida es fundamental para proteger los derechos de lo niños y los adolescentes, así como promover su salud mental y desarrollo.





