MIE, 6 / MAY / 2026

Prohibir teléfonos en escuelas no mejora las notas, pero hace que todos se sientan un poco mejor

Un estudio examinó lo ocurrido en colegios que impusieron estrictas limitaciones de uso para los dispositivos. El rendimiento no mejoró, pero a largo plazo los jóvenes afirmaron sentirse más cómodos.

Investigadores de las universidades de Stanford, Duke, Michigan y Pensilvania han examinado los efectos de la prohibición de los smartphones en las escuelas. Lo que descubrieron es que el impacto en el desempeño estudiantil es prácticamente inexistente, aunque a largo plazo los menores parecen beneficiarse en el aspecto emocional.

El estudio

La idea de que la atención y tiempo que demandan los teléfonos es un factor negativo para el rendimiento estudiantil es aceptada como evidente por sí misma. Sin embargo hasta ahora no teníamos muchos trabajos que realmente examinaran la relación. Durante los últimos años muchas instituciones educativas en varios países han implementado medidas dedicadas a restringir o eliminar el uso de dispositivos dentro de sus instalaciones. De esa manera se presentó la oportunidad de realizar una comparación.

En el trabajo al que nos referimos se utilizó información recabada de varias fuentes, de más de 40 mil escuelas, entre 2019 y 2026.

El foco estaba en las escuelas en las que los estudiantes deben meter sus teléfonos en bolsas con cierres magnéticos al llegar a las instalaciones. Aunque se quedan con el dispositivo no pueden utilizarlo hasta el último timbre del día. Otras instituciones con regímenes menos estrictos o inexistentes sirvieron como grupos de control.

Sin mejoras

La proporción de estudiantes utilizando sus dispositivos para fines no académicos cayo de un 61% a un 13%. Lo que implica que aunque el esquema no fue totalmente efectivo fue bastante eficaz. Sin embargo, el rendimiento de los estudiantes no pareció cambiar mucho. El estudio advierte que en niveles superiores se observa algún avance, particularmente en matemáticas. Pero en niveles medios hay incluso pequeños efectos negativos.

Tampoco se encontró una relación con el presentismo, la atención en clase o las acciones de bullying en la red.

Con beneficios

En un primer momento la prohibición generó un aumento en los incidentes disciplinarios y el bienestar de los estudiantes sufrió un declive. El efecto fue solo a corto plazo. Con el tiempo los incidentes disciplinarios asociados disminuyeron. Al mismo tiempo la sensación de bienestar de los jóvenes aumentó.

Quizás los más entusiastas fueron los profesores, que disfrutaron al tener menos distracciones en clase.

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