Desde hace ya un buen tiempo sabemos que el incremento en la cantidad de satélites en órbita se ha convertido en un problema para los astrónomos. Pero un estudio recientemente difundido por la NASA permite tener una idea algo más concreta del impacto.
Según la agencia, los satélites de órbita baja en algunos casos llegan a arruinar el 96% de las imágenes obtenidas por los observatorios espaciales y telescopios en órbita. El autor del estudio, Alejandro Serrano del centro de investigación de Ames, explica que el problema merece un tratamiento urgente. No solo son las constelaciones actuales, sino también todas las que se han propuesto y podrían sumarse en un futuro cercano.
Un problema de reflejos
Los satélites reflejan la luz del sol, la luz que llega de rebote del planeta y las ondas de radio. La investigación ha revelado que la luz reflejada puede generar trazo brillantes que arruinan las imágenes del cosmos.
Aunque es de esperarse que esto sea un problema para los observatorios en tierra, también alcanza a otras fuentes de imágenes más potentes. El propio Hubble ha visto muchas de sus capturas arruinadas por este motivo.

Ciegos al espacio
Los investigadores simularon 18 meses de observaciones considerando una órbita baja con 560 mil satélites. Bajo tales condiciones la interferencia estuvo entre el 40 al 96%. Lamentablemente no es algo que pueda resolverse estando atentos o siendo pacientes. Los trazos que dejan los satélites no son visibles al ojo humano. Los astrónomos pueden pensar que están consiguiendo una buena captura y solo después darse cuenta que ha sido arruinada.
La ecuación parece ser sencilla, cuantos más satélites tengamos para comunicarnos en el planeta, menos podremos ver del espacio exterior.





