En julio les contamos como Apple había iniciado acciones judiciales en contra de OpenAI acusándola de robo de secretos comerciales. Chang Liu, un ex ingeniero de la compañía, pasó a la desarrolladora. A través de un error de seguridad mantuvo acceso a los sistemas y bases de datos de Apple. De esa manera descargó archivos confidenciales.
Observaciones sobre una MacBook
Nuevos documentos han sido presentados con algunos detalles de lo ocurrido. Algunas de las observaciones son el resultado del examen forense de la MacBook del ingeniero que los abogados del acusado pasaron a la compañía.
Liu no solo descargó archivos confidenciales con planos de circuitos. Utilizó dicha información en su trabajo en OpenAI.
De hecho el ingeniero utilizó en OpenAI una herramienta que tiene el mismo nombre que una que utilizó en Apple.
Tanto Liu como OpenAI tenían conocimiento del acceso no autorizado a las redes de Apple.
Al enterarse de que Apple había tomado conocimiento de lo ocurrido Liu instruyó a un colega de trabajo para que destruyera la evidencia de su accionar.
El uso de la IA
Apple apunta que Liu utilizó los datos apropiados en ejercicios realizados con una IA. Señala que esa información en manos de un agente o modelo supone una propagación irreversible de los secretos comerciales.
Pausa aquí. Las desarrolladoras nos han dicho tantas veces que no violaban derechos de copia, que las IA solo aprendían como nosotros y no reproducían simplemente el material con las que las entrenaban. Ahora parece que en efecto, cuando consumen dicho material si violan la propiedad intelectual. Al menos así lo da a entender Apple.
Liu no es el único elemento de la demanda de Apple. La compañía acusa a OpenAI de capturar empleados para quedarse con su conocimiento y para acceder a secretos comerciales. Quién sabe cuantos Liu hay por ahí.





