Australia fue uno de los primeros países en exigir serias medidas de seguridad a las redes sociales y más recientemente establecer límites etarios estrictos. Para muchos países se convirtió en una experiencia modelo, por lo que sus resultados son observados con gran cuidado. Lamentablemente, según un estudio de la Universidad de Newcastle, es posible que estos resultados no sean tan importantes como se esperaba.
Los investigadores señalan que no han encontrado suficiente evidencia que demuestre que las medidas tomadas han sido efectivas sobre los hábitos de los menores de 16 años.
Un problema de metodología
El 85% de los menores en Australia afirman que todavía utilizan las redes sociales a pesar de la prohibición impuesta sobre las plataformas. Más de la mitad utiliza sus propias cuentas.
Las causas para esta situación son en gran medida una implementación limitada de las exigencias, cumplimiento incompleto o incluso la aplicación de artimañas para ignorar las normas.
De los adolescentes que participaron en el estudio dos tercios señalaron haber completado los sistemas de verificación de edad. Sin embargo, solo un 5% de los menores entre 12 y 13 años y un 11% de los de entre 14 y 15 ofrecieron una foto de un documento de identidad. Los métodos más comunes de comprobación han sido preguntarle a los adolescentes su edad y pedirles que suban una selfie.
Además de las falencias del sistema, una parte de los menores admitió haber hecho trampa para sobrepasar las restricciones. El 15% en el caso de los menores entre 12 y 13 y el 19% de aquellos entre los 14 y 15 utilizaron cuentas falsas. El porcentaje que utilizó VPN fue menor (3%).
Conclusiones
Los investigadores señalan que las restricciones actuales son efectivas para los niños menores de 8 años, pero no tanto para los adolescentes.





