Martes, 28 de Julio de 2020

Estudian el uso de hongos de Chernobil para proteger a astronautas

Una reciente investigación ha demostrado que una especie de hongo, capaz de crecer dentro de los reactores de Chernobil, podría servir como escudo contra la radiación para los astronautas.

Un grupo de investigadores de las universidades de Carolina del Norte y Stanford han estado investigando las particulares propiedades de un hongo en relación a la radiación.

En una reciente publicación los científicos han señalado que el cladosporium sphaerospermum podría ser importante para el futuro de la exploración espacial.

El problema

Viajar a otros planetas supone una gran cantidad de desafíos y esfuerzos. Uno de ellos es que cuando una persona deja atrás la protección del campo magnético terrestre queda expuesta a mayores niveles de radiación provenientes del sol.

Ni Marte ni la Luna tienen esta defensa, lo que implica que la cantidad de tiempo que un ser humano puede vivir en ellos es muy limitada.

Elon Musk debería mencionar este detalle más seguido.

Una posible solución

Los investigadores han descubierto que algunos tipos de hongos son capaces de crecer en un ambiente con altos niveles de radiación. Incluso dentro de los reactores destruidos de lo que en su momento fue la planta nuclear de Chernobil.

Las pruebas han demostrado que tienen la habilidad de absorber la radiación y convertirla en energía útil.

Esto ha llevado a pensar que los hongos podrían emplearse como escudos para proteger a los seres humanos.

Al espacio

Para avanzar en la investigación se pactó con la NASA el envio de una muestra de los hongos encontrados en Chernobil a la base espacial internacional.

El experimento comparó los niveles de radiación de platos con una capa de 1,7 mm de hongos y otros sin ellos. Las muestras fueron observadas durante 30 días. Al final se observó que la parte posterior de los platos que tenían los hongos tenía un 2% menos de radiación que los platos de control.

Por supuesto, una reducción de este nivel no es suficiente para proteger a nadie. Pero es un indicador de que existe una posibilidad que vale la pena estudiar. Los hongos crecen y los edificios en marte podrían comenzar con una delgada capa a modo de escudo que iría creciendo con el tiempo.

Se calcula que con un grosor de 21 centímetros se obtendría un escudo efectivo.

Quizás no sea esto lo que nos depara el futuro, pero quien sabe.

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