Como hemos comentado en varias ocasiones, la idea de llevar centros de datos al espacio para ahorrar en los sistemas de enfriamiento es interesante. Salvo por el hecho de que en el espacio, mayormente vacío, no es posible disipar el calor de forma natural.
Pero este problema ya está siendo considerado por varios grupos de científicos, entre ellos los investigadores del Instituto Fraunhofer de Telecomunicaciones. En esta institución se ha puesto el foco en la posibilidad de utilizar un sistema de radiación.
Áspero es mejor
Según explican los investigadores las superficies de metal que suelen constituir las capas exteriores de los satélites o los cohetes son demasiado planas y por lo tanto no son buenas para disipar el calor. La solución a la que han llegado es utilizar un láser para darles una textura más rugosa que actúe como un radiador.
Las superficies son tratadas con pulsos extremadamente cortos, por lo que solo una pequeña parte de la superficie se vaporiza. El resto del material no sufre daño. El resultado son formas cónicas de un micrómetro (una milésima parte de un milímetro).
La capacidad de las superficies metálicas para emitir calor suele ser del 10%. Una vez aplicado el tratamiento esta cualidad se ubica entre el 95 y el 99%.

Mejor que la pintura
Una ventaja adicional de las superficies tratadas de esta manera es que reducen los costos de lanzamiento. Dado que pueden reemplazar las capas de pintura especial antes utilizadas para la misma función. Además, las superficies modificadas son estables a grandes temperaturas. En cambio las superficies pintadas pueden liberar solventes.
Varias pruebas se han estado realizando desde 2024 y los resultados parecen haber sido positivos. Así pues, la idea de los centros de datos orbitales quizás sea un poco menos insensata de lo que pensábamos. Ahora solo queda resolver el problema de la cantidad de equipos que habría que enviar y la recolección de energía a escala nunca antes considerada.





