Durante la primera ronda de eliminación del mundial 2026 se enfrentaron las selecciones de Portugal y Croacia. En la última jugada clave del partido Croacia logró un gol agónico que le daba el empate. Los festejos fueron intensos, pero duraron poco. Al momento del centro el jugador que definió estaba habilitado, pero al parecer un compañero había cabeceado la pelota en el medio cuando ya se había adelantado y eso lo dejaba, respecto a este segundo pase, en fuera de juego.
En las imágenes no se apreciaba ningún tipo de intervención. Le había pasado cerca y nada más. Pero los asistentes del sistema VAR revisaron una telemetría provista por un chip en la pelota y determinaron que había existido un contacto. Esa pequeña señal dejó afuera a Croacia.

El sensor
La pelota del mundial es la Trionda y es fabricada por Adidas. No es el primer modelo con un sensor de movimiento, pero su integración al sistema VAR es mucho mayor. El chip en la pelota le informa a los asistentes cuando se produce el contacto con el balón en una escena de posible fuera de juego. Este aspecto es vital porque se considera que es en ese momento en que se realiza un pase. No cuando parte la pelota. La diferencia es casi siempre mínima pero muchísimas veces es clave. Para el ojo humano es fácil ver el movimiento de la pelota, pero no juzgar el contacto.
El chip utilizado es el IMU. Funciona a una frecuencia de 500Hz y envía datos durante todo el partido. La información es recibida por una red de antenas instaladas en el estadio y luego enviada a la central VAR.
El factor humano
Trionda no actúa como un elemento aislado. Su sensor de inercia es un elemento dentro de un sistema que también incluye 16 cámaras en el estadio, modelos tridimensionales de los jugadores e inteligencia artificial. El conjunto permite reconstruir lo ocurrido en cada jugada.
Sin embargo, FIFA aclara que en última instancia son los seres humanos, los árbitros, los que toman las decisiones. Esto es algo que a menudo vemos con otras tecnologías, las herramientas no eliminan la responsabilidad de los seres humanos, solo nos ayudan a emitir juicios.
Por un pelo
El jugador croata que intervino en el centro y dejó a su compañero en fuera de juego asegura que no llegó a cabecear la pelota. Admite que sintió que le tocaba el pelo. ¿Es posible que haya sucedido así? ¿Debe el pelo considerarse como un elemento para juzgar un fuera de juego? ¿Cuántos pelos?
Este caso quizás sea el más extremo, pero los aficionados al futbol ya han descubierto muchas situaciones en las que la tecnología los sorprendía con detalles mínimos que cambiaban el resultado de un partido y en cierta medida también como se juega. Pero hemos sido los aficionados los que pedimos más tecnología para evitar las injusticias.
El chip de la Trionda nos puede alertar de cada pequeño roce o suspiro sobre la pelota. Pero hay que decidir cuáles son verdaderamente importantes.





