Hace unos días les contamos como una de las empresas de robótica más importantes de China había hecho su debut en el mercado de valores. Su acciones habían aumentado de valor de forma explosiva hasta producir un valor en conjunto de USD 66 mil millones. Sin embargo, ya en ese momento se había advertido una retracción.
Una cuestión de proporciones
Cuando señalamos que las acciones de la compañía habían tenido un aumento del 629% y luego una caída del 11% podía parecer que uno era un movimiento enorme (y de hecho lo es) y el otro insignificante (pero no lo es tanto). Pero lo cierto es que una acción que pasa de 5 a 15 aumenta un 200%, y si luego cae un 66% habrá quedado prácticamente en el punto original.
Unitree había sufrido una caída importante, pero seguía con una ganancia impresionante.
Una pérdida importante
La buena noticia duro poco. Desde su gigantesco incremento de valor las acciones de la empresa han caído un 45%. Como consecuencia ha perdido unos USD 30 mil millones. Los analistas han apuntado que os inversores se dejaron llevar por el relato de una revolución tecnológica. Como consecuencia se produjo una burbuja que no tardó mucho en explotar.
Lo ocurrido no es algo extraño en el mundo de las compañías tecnológicas. De hecho muchas han presentado precios de salida relativamente bajos y tratado de calmar el entusiasmo antes de realizar sus IPO. La intención en esos casos ha sido evitar este efecto de una subida vertiginosa con una caída abrupta luego.
China no tiene mecanismos que prevengan subidas desmedidas de precio en las acciones. Esto permitió que grandes inversores manipularan el mercado para comprar al principio y vender en grandes volúmenes cuando el valor estuvo por las nubes.
La realidad
Unitree ha demostrado desarrollos tecnológicos dignos de elogio. Pero convertir esos logros en un negocio fuerte y sostenible es un desafío por si mismo. La compañía reportó una caída de sus ganancias del 53% durante 2026 durante el primer trimestre.
Los pequeños inversores fueron los más perjudicados. Sin embargo, aquellos que miren a largo plazo tienen la esperanza de que en algún momento el valor real de la empresa compense lo perdido originalmente.
Si el futuro de los robots es tan bueno como dicen que es deberían salir ganando.





