En marzo de 2025 Manus, una startup de origen chino, presentó una IA a la que se le podían asignar tareas. Como ejemplo se apuntó que podía utilizarse para evaluar candidatos a puestos de trabajo. El sistema recibía correos, abría archivos zip, examinaba el perfil y le daba un puntaje. No era necesaria la intervención humana.
Ese mismo año, con el objetivo de recabar mayores fondos, la oficina central se mudó de China a Singapur. La idea era que con un entorno más favorable habría más interesados. En efecto, esto es lo que ocurrió aunque a una mayor escala. En diciembre de 2025 Meta anunció sus planes de adquisición. Mark Zuckerberg vio la oportunidad de capturar un excelente equipo de profesionales para sus proyectos de desarrollo de agentes de IA.
China dice que no
Ahora bien, como nuestros lectores sabrán la idea de compañías adquiriendo empresas claves locales en sectores que se consideran estratégicos no es bien vista en casi ningún país. En particular en Estados Unidos y sus aliados las restricciones a la participación ha aumentado considerablemente en los últimos años. Algo más recientemente ha sido China la que ha decidido copiar estas medidas de precaución.
Así pues, cuando las autoridades del país asiático se enteraron de que Meta se estaba quedando con una empresa de inteligencia artificial tan importante levantaron más de una ceja. En abril de 2026 decidieron que la operación estaba prohibida.
Meta, entendiendo bien la situación, evitó cualquier tipo de confrontación. Comenzó entonces un proceso de desvinculación respecto a la startup. Este lunes Manus anunció que pronto estaría operando como una empresa independiente. Todavía faltan algunos detalles a ajustar, como la necesidad de eliminar datos de usuarios que había adquirido durante su periodo de asociación con Meta.





