El consejero de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca ha acusado a la compañía detrás de la IA Kimi de haberla producido gracias a una operación de destilación a larga escala. Michael Kratsios afirmó en su cuenta de la red social X que Moonshot había utilizado a la IA Fable de Anthropic como tutora para la versión K3 de Kimi.
Un detalle curioso es que uno de los más importantes ejecutivos de OpenAI, desarrolladora rival de Anthropic, había afirmado que Kimi no podía explicarse como un trabajo de destilación. Aunque es cierto que las incursiones de las empresas chinas a los servidores de Anthropic han sido un evento común.
Kratsios afirma que Moonshot consiguió acceso a servidores Nvidia a los que en teoría no debería haber podido emplear. El funcionario puntualizó a los GB300 Grace Blackwell.
Una batalla que parece perdida
Estados Unidos sospechaba que algún tipo de maniobra podría haber sido llevada a cabo para conseguir un modelo tan competitivo. O bien simplemente había decidido que no había otra manera en que una empresa china igualara a las propias.
El secretario del tesoro, Scott Bessent, había dicho el martes que se examinarían los modelos chinos para ver si habían robado las capacidades de los estadounidenses. Ya el miércoles había adelantado que estaban estudiando la aplicación de sanciones para las empresas chinas que actuaran contra la propiedad intelectual a través de los ataques para destilar modelos.
El problema del código abierto
El 27 de julio Moonshot AI lanzará Kimi K3 como un modelo de código abierto. Será el primero de su nivel en poder ser descargado y alterado a gusto. Bessent ha señalado que si bien el gobierno estadounidense apoya el software de código abierto, este no puede ser una excusa para robar la propiedad intelectual.
China lanza sus productos como opciones de código abierto en parte porque no posee las capacidades para mantener los modelos como sistemas cerrados. Pero también es una excelente oportunidad de avanzar sobre Estados Unidos en un campo clave. Y es importante recordar que las IA tienen incorporados códigos de conducta que incluyen opiniones políticas y sociales.





