Japón ha aprobado una enmienda a la ley que protege la información personal. El objetivo de este cambio es facilitar la implementación de la tecnología de inteligencia artificial. Con el nuevo esquema las organizaciones no tendrán que pedir consentimiento para recopilar este tipo de datos. Por defecto se asumirá que se ha dado el permiso. Esta postura es similar a la adoptada en Estados Unidos, y contraria a la que existe en Europa donde por defecto se asume la negativa.
Pero además, en Japón no parece que haya una alternativa para quedar afuera. El ministro de Transformación Digital, Hisashi Matsumoto, cree que supondría un obstáculo para la adopción de los sistemas de inteligencia artificial.
Imagen: El ministros Matsumoto.
Algunos límites
Ahora bien, existen, al menos en teoría, ciertos límites para los datos que pueden recopilarse. Se consideran válidos los datos que no afecten los derechos individuales y los utilizados como estadísticas para la investigación. Si estas premisas se cumplen hasta los detalles de cuestiones de salud son válidos.
Lo mismo ocurre con sistemas biométricos como el escaneo de rostros. Si las autoridades consideran que la aplicación está bien justificada no habrá opción para salir del sistema.
En el caso de los menores de 16 años se exigirá aprobación de los padres y prueba de que se actúa en el mejor interés para los mismos.
Penalizaciones
Por supuesto, las empresas que actúen de forma maliciosa serán sancionadas. Se establecerán multas equivalentes a las ganancias obtenidas con dicho comportamiento.
Lo más polémico es que en caso de producirse una filtración las organizaciones no tendrán que notificar a los afectados siempre y cuando el daño sea menor. Y con todo lo bueno que tiene Japón, la honestidad sobre las consecuencias de las malas acciones no está en el repertorio de ejecutivos y funcionarios.
Razón
Detrás de esta drástica postura que tienen como objetivo ser el país con mayores facilidades para la aplicación de la inteligencia artificial aparece un problema del Japón actual. Hay poca innovación. Esta afirmación puede parecer rara, porque Japón todavía es una potencia a nivel tecnológico. Pero es el diagnóstico al que han llegado muchas empresas japonesas e incluso el gobierno.
Japón dejará de exigir CDs y discos flexibles para los trámites nacionales





