La compañía consultora de finanzas Morgan Stanley ha vaticinado un aumento notable en la emisión de deuda de las empresas dedicadas a la inteligencia artificial. Según sus cálculos el volumen se duplicará hasta alcanzar los USD 570 mil millones durante 2026. La clave en todo este movimiento será la necesidad de las compañías más importantes del sector de aumentar el nivel de sus inversiones en infraestructura y desarrollo.
Inversiones cada vez mayores
Las grandes compañías tecnológicas se han lanzado de lleno a la carrera por el dominio de la industria de la inteligencia artificial. Esto supone poner una considerable cantidad de dinero detrás de la investigación, pero también tener una infraestructura cada vez más extensa para poder solventar las exigencias de los servicios ofrecidos.
Se espera que en conjunto, Alphabet, Meta, Amazon y Microsoft inviertan unos USD 700 mil millones este año. La tendencia al aumento se mantendría durante 2027.
Otra empresa que está tomando una considerable cantidad de deuda es Nvidia.
El dinero no crece en los árboles
Hasta ahora una buena parte de las inversiones realizadas estaban sostenidas por los ingresos de las compañías. Pero rápidamente las exigencias de la competencia y la tecnología han llevado a la necesidad de emitir deuda para poder realizar inversiones aún mayores.
Actualmente la deuda relacionada con los proyectos de inteligencia artificial alcanza, según los estimados de Morgan Stanley, los USD 236 mil millones. Datos de fines de mayo. La cantidad señalada supone cuatro veces lo registrado en el mismo periodo del año pasado.
La deuda y el riesgo
Como hemos comentado en algún artículo previo, muchos inversores están preocupados porque el negocio no está tan bien definido como debería. Las deudas pueden ser útiles para crecer, pero tarde o temprano deben pagarse.
Los agentes de IA todavía tienen un largo camino por recorrer
Con el crecimiento de las deudas crecen también los riesgos asociados. La amenaza de una burbuja es quizás el mayor temor, pero muchas empresa podrían fracasar en un periodo de consolidación mucho más habitual. El hecho de que el ecosistema se haya convertido en un espacio con gran cantidad de inversiones cruzadas hace que el peligro sea mayor y la posibilidad de contagio, ante cualquier desventura, casi una certeza.





