MAR, 22 / FEB / 2011

«Las disquerías no supieron entender lo que la gente quería»

Con la compra de Musimundo por parte de Red Megatone se decretó en Argentina la muerte oficial de las disquerías tradicionales, lo cual no quiere decir que el negocio haya terminado: Pablo Valente, un ex Rock & Pop, está al frente de Bajamusica desde hace 2 años, y tras haber fundido su propia disquería, habla con autoridad sobre la realidad del mercado de la música que busca explorar nuevamente como lo hizo en los 70 y 80, pero en otros soportes y bajo una nueva mentalidad: bienvenidos al renacimiento musical del siglo. Hace unos meses anticipábamos el cierre definitivo en el país de la última gran tienda física de discos Musimundo, con lo cual se llegó a la antesala de lo que podría ser el fin de las disquerías tradicionales en Argentina. Pero claro, podríamos aclarar, estamos hablando del fin de un formato y no del negocio ¿quién podría pensar que la música también está en vías de extinción por haber perdido a su más fuerte aliado desde la década del ´70 hasta el día de hoy? La realidad nos dice que el negocio sigue más vivo que nunca, pero experimentó una mutación en sus formas que abre una luz de esperanza para todos aquellos que dedican su vida a crear canciones (y a llenar de goce el corazón de millones de melómanos alrededor del globo). Frente a esta situación extrema ¿cómo sigue con vida el mercado de la música en Argentina? Para acercarnos a una respuesta contactamos a Pablo Valente, un ex Rock & Pop fanático de los discos (sí, pertenece a la vieja escuela tipo High Fidelity) y animal sonoro que hacé dos años ingresó a 10musica.com y que desde agosto de 2010 se desempeña como gerente de contenidos de Bajamusica.com, el portal para descargas musicales desarrollado por el VI-DA producciones. Valente puede hablar con autoridad: tras una extensa trayectoria en radio y TV, se lanzó por todo con su propia productora con la cual representó a muchos artistas musicales (está por traer a Alex Grey a la Argentina) y tras quebrar su propia disquería, vive la gran revancha a través del mundo digital. – ¿Cómo estás viviendo el lento proceso de muerte de las disquerías tradicionales? – El tema de la muerte de las disquerías empezó hace un montón de años, particularmente en la Argentina el negocio es muy raro. La situación mundial ya es complicada: las grandes compañías como Virgin cierran y hay casos de grandes discográficas que están siendo compradas por los bancos. Creo que ninguna de las partes supo entender lo que quería la gente en los últimos años. – ¿Cuáles son las particularidades de Argentina? – Todavía soy de la idea que al disco lo tenemos que tocar, me gusta ver el arte, el álbum, los créditos, la información, todo. Vos tenés que tener el formato en la mano: tener 12 canciones en un pendrive no me suena a compacto, me suena a pendrive. La cuestión con los discos en Argentina es que el precio aca fue muy excesivo siempre: pagar 80 pesos por un disco, no veo que puedas comprar muchos por mes, realmente. Y esto indefectiblemente empuja a que lo piratees o que compres truchos por 5 pesos. Por otro lado, las disquerías tampoco supieron ofrecer muchas cosas que el usuario de la música quisiera además de un disco. En su momento Musimundo, que era como un elefante porque había uno cada tres cuadras, empezó a mezclar la venta de productos relacionados con música como reproductores, equipos digitales, etc, y con esto empezó a descuidar mucho lo que eran los discos. Por ahí tenían algún disco de catálogo de una banda y después tenía el último lanzamiento. Y en verdad es que al tipo que le gusta mucho la música le gusta meter la mano, hurguetear a ver si puede encontrar alguna joyita. Ese tipo de cosas nunca la hicieron, nunca se dedicaron a traer cosas que ya no estuvieran en la Argentina. – Por ejemplo, poder tener ese disco inédito que ninguno de tus amigos pudo conseguir… – Claaaro. Vos agarrás y decís: me gustan los Rolling Stones. A mi por ejemplo me encantan los RS, no tengo toda su discografía, algunos discos me faltan, pero tengo joyas: una edición de afuera, una edición limitada o tengo rarezas. En un momento Tower y Musimundo habían empezado a traer ese tipo de material y les funcionaba increíble. Era a un precio muy barato: pago por una canción y por un temita raro que tenga adentro. Eso, que era raro, para aquellos que no lo entendieron, les funcionaba mucho mejor a veces que los discos oficiales. Esto algo te está diciendo: la gente quiere algo raro extra a la música de lo que normalmente podés encontrar. Le dieron bola durante muy poco tiempo y empezaron a preocuparse más por qué equipo de audio podían traer, que reproductor de DVD, que marca de Bluray, en lugar de preocuparse por tener un catálogo musical mucho más amplio. Seguramente es una inversión grande, es la decisión de alguien que pone un negocio: si vos tenés una disquería y no te preocupás por fomentar la venta de discos, traer cosas que la gente quiera, escuchar a los clientes, preguntar qué quieren, y en base a eso armar un espacio para ellos, si no hacés eso, en algún momento la disquería se va a desplomar…te lo dice alguien que tuvo una disquería y la desplomó. – O sea que no es una cuestión del soporte o del avance tecnológico, sino que desde entrada el negocio estuvo mal encarado acá en Argentina… – Además de estar mal planteado el negocio las compañías discográficas nunca apoyaron seriamente. El músico se lleva un peso y medio de cada disco que vende. Lo vendes a 70 pesos y el tipo que se pasó todo el año componiendo se lleva un peso y medio. Se lleva 10 pesos la compañía, 15 el que vende el disco, 15 el distribuidor, y nada el que crea. Además, está claro que todos esos gastos extra se podrían bajar. – Bueno, la música digital justamente elimina los costos de envío, distribución, transporte, etc… – Claro, pero a veces depende de la compañía. En Argentina las discográficas están muy atadas por sus matrices en EE.UU o Inglaterra, tienen una bajada de línea a respetar. Yo tengo a 3.50 pesos la unidad de precio de cualquier tema de Universal. En Tokio o New York, eso te lo pagan sin problemas, pero en Argentina no ayuda mucho ya que se les complica la forma de pago. No es un país donde todos los chicos tengan tarjeta de crédito o tarjeta de débito, hay que encontrar más formas de pago para que no salgan de su casa, para que no tengan que ir a un Rapipago o levantarse un Paypal, para que desde sus casas, esas ganas extremas que tiene un nene que quiere todo ya, se la pueda sacar rápido. Si escucha algo que le gustó, que inmediatamente se lo pueda descargar, como sucede en Bajamusica, donde no tenés que esperar a ningún servidor por la descarga, se lo puede bajar en el momento que quiera, se lo baja en 192 k: un servidor pirata te la ofrece en mala calidad o por ahí la buscás con un tag, y te encontrás con que descargaste cualquier cosa porque la etiqueta fue mal puesta. En bajamusica encontrás la canción que queres, en el formato que querés, con la tapita y el arte. Esto es un trabajo de día a día porque el argentino es muy de infringir reglas, y hay que acostumbrarlo a que está bueno estar en tu computadora y comprar legalmente. Pero eso hay que acercárselo desde el lado de precios, desde el lado de la variedad, del producto y de la facilidad para encontrar lo que quieras. El espíritu setentoso Al momento de pensar cómo seducir a los potenciales clientes, Pablo Valente está seguro de una cosa: hay que volver a las raíces. «La clave para acercar al amante de la música es volviendo a trabajar como se hacía en las disquerías en la década del 70 y del 80, que se vendía un montón. Las disquerías te alquilaban el disco, vos lo llevabas a tu casa, lo grababas y lo devolvías, pero lo importante es que el tipo que se encontraba detrás del mostrador era un tipo que sabía de música, no era un arquitecto que por no tener laburo, cayó ahí. Nosotros queremos ese espíritu, nuestro staff está compuesto por gente que sabe de música y fomentamos esa misma relación, que la gente se acerque con sus preguntas, darle un trato personalizado y que se quede mucho tiempo en el site». – ¿Cuál es el criterio de selección de los contenidos? Tienen usuarios muy adolescentes y también adultos, y seguramente no todos escuchan lo mismo…. – El catálogo está hecho por nosotros en base a novedades que van saliendo, lo que yo creo particularmente que la gente está buscando, y en hacer una balanza entre el gusto personal, lo que la gente quiere y lo que consigo. Con respecto a los gustos, es un tema central. Por ahí vos estás pensando en ofrecer un determinado artista y cuando hacés un reporte notás que muchísimos usuarios se descargaron la discografía de Paul Anka. Y si me hacés una apuesta, nunca hubiera pensado eso. Entonces, te das cuenta que existe un mercado de gente adulta que no tienen ningún problema de bajar música legal, que tiene los medios, tarjeta de crédito o de débito o la manera en que quiera pagarlo, tiene el tiempo y las ganas y la home le resulta cómoda. Entonces ahí también tenés que balancear con el diseño del sitio y los interiores, porque los adolescentes son los que tienen todo el día la computadora en la mano y no podés llenarle el sitio con todos los discos de Paul Anka, Frank Sinatra o Rod Stewart y qué diga: ¿estos quiénes son? – ¿Qué diferencial ofrecen a los navegantes? – Bueno, nosotros apostamos por acercanos mucho a las bandas nuevas, que no pueden cerrar un contrato con discográficas. Tenemos una sección para artistas independientes donde le damos toda la difusión que podemos, incluso a veces cuelgan el disco gratis para que se los bajen. Ellos no hacen dinero vendiendo discos, no es que van a vender millones, lo que necesitan es hacer conocer su trabajo y después lograr que la gente los siga fuera de la computadora, en los recitales o shows que vayan haciendo. Desde fin de 2010 comenzamos a trabajar muy cerca de las bandas, casi 250 nos mandaron material. Argentina tiene un mercado under que está muy bueno, que no está tan visto o mostrado y que a nosotros nos encanta llevar adelante. – ¿Qué cantidad de temas suben por día en Bajamusica? – Entre 1.500 y 2.000 canciones por día. – ¿Tenés pensado intentarlo de nuevo con una disquería tradicional? – Bueno, estoy desarrollando algo parecido. Hace un año y medio que lanzamos en el Shopping Dot el Stars Café Digital, que es un espacio dedicado al entretenimiento, con diferentes opciones tecnológicas para escuchar, elegir y llevarse música. Es un concepto innovador en la Argentina en el que se conjuga un diseño de interior vanguardista, la mejor música en vivo, eventos, y los novedosos Music Stations Bajamusica, que contienen más de 1.000.000 de canciones cada uno para escuchar, armar compilados y descargarlas en el momento a cualquier dispositivo: celular, reproductor mp3, usb o Cd. Los Stations son como una especie de tanques donde vos vas a encontrar todo lo que quieras y llevarte también lo que quieras, a muy buenos precios. Los invitamos a ustedes y a todos sus lectores para que se acerquen a probar la experiencia…. Por Leandro Piñeiro

Con la compra de Musimundo por parte de Red Megatone se decretó en Argentina la muerte oficial de las disquerías tradicionales, lo cual no quiere decir que el negocio haya terminado: Pablo Valente, un ex Rock & Pop, está al frente de Bajamusica desde hace 2 años, y tras haber fundido su propia disquería, habla con autoridad sobre la realidad del mercado de la música que busca explorar nuevamente como lo hizo en los 70 y 80, pero en otros soportes y bajo una nueva mentalidad: bienvenidos al renacimiento musical del siglo.

Hace unos meses anticipábamos el cierre definitivo en el país de la última gran tienda física de discos Musimundo, con lo cual se llegó a la antesala de lo que podría ser el fin de las disquerías tradicionales en Argentina. Pero claro, podríamos aclarar, estamos hablando del fin de un formato y no del negocio ¿quién podría pensar que la música también está en vías de extinción por haber perdido a su más fuerte aliado desde la década del ´70 hasta el día de hoy? La realidad nos dice que el negocio sigue más vivo que nunca, pero experimentó una mutación en sus formas que abre una luz de esperanza para todos aquellos que dedican su vida a crear canciones (y a llenar de goce el corazón de millones de melómanos alrededor del globo).

Frente a esta situación extrema ¿cómo sigue con vida el mercado de la música en Argentina? Para acercarnos a una respuesta contactamos a Pablo Valente, un ex Rock & Pop fanático de los discos (sí, pertenece a la vieja escuela tipo High Fidelity) y animal sonoro que hacé dos años ingresó a 10musica.com y que desde agosto de 2010 se desempeña como gerente de contenidos de Bajamusica.com, el portal para descargas musicales desarrollado por el VI-DA producciones. Valente puede hablar con autoridad: tras una extensa trayectoria en radio y TV, se lanzó por todo con su propia productora con la cual representó a muchos artistas musicales (está por traer a Alex Grey a la Argentina) y tras quebrar su propia disquería, vive la gran revancha a través del mundo digital.

– ¿Cómo estás viviendo el lento proceso de muerte de las disquerías tradicionales?

– El tema de la muerte de las disquerías empezó hace un montón de años, particularmente en la Argentina el negocio es muy raro. La situación mundial ya es complicada: las grandes compañías como Virgin cierran y hay casos de grandes discográficas que están siendo compradas por los bancos. Creo que ninguna de las partes supo entender lo que quería la gente en los últimos años.

– ¿Cuáles son las particularidades de Argentina?

– Todavía soy de la idea que al disco lo tenemos que tocar, me gusta ver el arte, el álbum, los créditos, la información, todo. Vos tenés que tener el formato en la mano: tener 12 canciones en un pendrive no me suena a compacto, me suena a pendrive. La cuestión con los discos en Argentina es que el precio aca fue muy excesivo siempre: pagar 80 pesos por un disco, no veo que puedas comprar muchos por mes, realmente. Y esto indefectiblemente empuja a que lo piratees o que compres truchos por 5 pesos. Por otro lado, las disquerías tampoco supieron ofrecer muchas cosas que el usuario de la música quisiera además de un disco. En su momento Musimundo, que era como un elefante porque había uno cada tres cuadras, empezó a mezclar la venta de productos relacionados con música como reproductores, equipos digitales, etc, y con esto empezó a descuidar mucho lo que eran los discos. Por ahí tenían algún disco de catálogo de una banda y después tenía el último lanzamiento. Y en verdad es que al tipo que le gusta mucho la música le gusta meter la mano, hurguetear a ver si puede encontrar alguna joyita. Ese tipo de cosas nunca la hicieron, nunca se dedicaron a traer cosas que ya no estuvieran en la Argentina.

– Por ejemplo, poder tener ese disco inédito que ninguno de tus amigos pudo conseguir…

– Claaaro. Vos agarrás y decís: me gustan los Rolling Stones. A mi por ejemplo me encantan los RS, no tengo toda su discografía, algunos discos me faltan, pero tengo joyas: una edición de afuera, una edición limitada o tengo rarezas. En un momento Tower y Musimundo habían empezado a traer ese tipo de material y les funcionaba increíble. Era a un precio muy barato: pago por una canción y por un temita raro que tenga adentro. Eso, que era raro, para aquellos que no lo entendieron, les funcionaba mucho mejor a veces que los discos oficiales. Esto algo te está diciendo: la gente quiere algo raro extra a la música de lo que normalmente podés encontrar. Le dieron bola durante muy poco tiempo y empezaron a preocuparse más por qué equipo de audio podían traer, que reproductor de DVD, que marca de Bluray, en lugar de preocuparse por tener un catálogo musical mucho más amplio. Seguramente es una inversión grande, es la decisión de alguien que pone un negocio: si vos tenés una disquería y no te preocupás por fomentar la venta de discos, traer cosas que la gente quiera, escuchar a los clientes, preguntar qué quieren, y en base a eso armar un espacio para ellos, si no hacés eso, en algún momento la disquería se va a desplomar…te lo dice alguien que tuvo una disquería y la desplomó.

– O sea que no es una cuestión del soporte o del avance tecnológico, sino que desde entrada el negocio estuvo mal encarado acá en Argentina…

– Además de estar mal planteado el negocio las compañías discográficas nunca apoyaron seriamente. El músico se lleva un peso y medio de cada disco que vende. Lo vendes a 70 pesos y el tipo que se pasó todo el año componiendo se lleva un peso y medio. Se lleva 10 pesos la compañía, 15 el que vende el disco, 15 el distribuidor, y nada el que crea. Además, está claro que todos esos gastos extra se podrían bajar.

– Bueno, la música digital justamente elimina los costos de envío, distribución, transporte, etc…

– Claro, pero a veces depende de la compañía. En Argentina las discográficas están muy atadas por sus matrices en EE.UU o Inglaterra, tienen una bajada de línea a respetar. Yo tengo a 3.50 pesos la unidad de precio de cualquier tema de Universal. En Tokio o New York, eso te lo pagan sin problemas, pero en Argentina no ayuda mucho ya que se les complica la forma de pago. No es un país donde todos los chicos tengan tarjeta de crédito o tarjeta de débito, hay que encontrar más formas de pago para que no salgan de su casa, para que no tengan que ir a un Rapipago o levantarse un Paypal, para que desde sus casas, esas ganas extremas que tiene un nene que quiere todo ya, se la pueda sacar rápido. Si escucha algo que le gustó, que inmediatamente se lo pueda descargar, como sucede en Bajamusica, donde no tenés que esperar a ningún servidor por la descarga, se lo puede bajar en el momento que quiera, se lo baja en 192 k: un servidor pirata te la ofrece en mala calidad o por ahí la buscás con un tag, y te encontrás con que descargaste cualquier cosa porque la etiqueta fue mal puesta. En bajamusica encontrás la canción que queres, en el formato que querés, con la tapita y el arte. Esto es un trabajo de día a día porque el argentino es muy de infringir reglas, y hay que acostumbrarlo a que está bueno estar en tu computadora y comprar legalmente. Pero eso hay que acercárselo desde el lado de precios, desde el lado de la variedad, del producto y de la facilidad para encontrar lo que quieras.

El espíritu setentoso

Al momento de pensar cómo seducir a los potenciales clientes, Pablo Valente está seguro de una cosa: hay que volver a las raíces. «La clave para acercar al amante de la música es volviendo a trabajar como se hacía en las disquerías en la década del 70 y del 80, que se vendía un montón. Las disquerías te alquilaban el disco, vos lo llevabas a tu casa, lo grababas y lo devolvías, pero lo importante es que el tipo que se encontraba detrás del mostrador era un tipo que sabía de música, no era un arquitecto que por no tener laburo, cayó ahí. Nosotros queremos ese espíritu, nuestro staff está compuesto por gente que sabe de música y fomentamos esa misma relación, que la gente se acerque con sus preguntas, darle un trato personalizado y que se quede mucho tiempo en el site».

– ¿Cuál es el criterio de selección de los contenidos? Tienen usuarios muy adolescentes y también adultos, y seguramente no todos escuchan lo mismo….

– El catálogo está hecho por nosotros en base a novedades que van saliendo, lo que yo creo particularmente que la gente está buscando, y en hacer una balanza entre el gusto personal, lo que la gente quiere y lo que consigo. Con respecto a los gustos, es un tema central. Por ahí vos estás pensando en ofrecer un determinado artista y cuando hacés un reporte notás que muchísimos usuarios se descargaron la discografía de Paul Anka. Y si me hacés una apuesta, nunca hubiera pensado eso. Entonces, te das cuenta que existe un mercado de gente adulta que no tienen ningún problema de bajar música legal, que tiene los medios, tarjeta de crédito o de débito o la manera en que quiera pagarlo, tiene el tiempo y las ganas y la home le resulta cómoda. Entonces ahí también tenés que balancear con el diseño del sitio y los interiores, porque los adolescentes son los que tienen todo el día la computadora en la mano y no podés llenarle el sitio con todos los discos de Paul Anka, Frank Sinatra o Rod Stewart y qué diga: ¿estos quiénes son?

– ¿Qué diferencial ofrecen a los navegantes?

– Bueno, nosotros apostamos por acercanos mucho a las bandas nuevas, que no pueden cerrar un contrato con discográficas. Tenemos una sección para artistas independientes donde le damos toda la difusión que podemos, incluso a veces cuelgan el disco gratis para que se los bajen. Ellos no hacen dinero vendiendo discos, no es que van a vender millones, lo que necesitan es hacer conocer su trabajo y después lograr que la gente los siga fuera de la computadora, en los recitales o shows que vayan haciendo. Desde fin de 2010 comenzamos a trabajar muy cerca de las bandas, casi 250 nos mandaron material. Argentina tiene un mercado under que está muy bueno, que no está tan visto o mostrado y que a nosotros nos encanta llevar adelante.

– ¿Qué cantidad de temas suben por día en Bajamusica?

– Entre 1.500 y 2.000 canciones por día.

– ¿Tenés pensado intentarlo de nuevo con una disquería tradicional?

– Bueno, estoy desarrollando algo parecido. Hace un año y medio que lanzamos en el Shopping Dot el Stars Café Digital, que es un espacio dedicado al entretenimiento, con diferentes opciones tecnológicas para escuchar, elegir y llevarse música. Es un concepto innovador en la Argentina en el que se conjuga un diseño de interior vanguardista, la mejor música en vivo, eventos, y los novedosos Music Stations Bajamusica, que contienen más de 1.000.000 de canciones cada uno para escuchar, armar compilados y descargarlas en el momento a cualquier dispositivo: celular, reproductor mp3, usb o Cd. Los Stations son como una especie de tanques donde vos vas a encontrar todo lo que quieras y llevarte también lo que quieras, a muy buenos precios. Los invitamos a ustedes y a todos sus lectores para que se acerquen a probar la experiencia….

Por Leandro Piñeiro

¡Comparte esta noticia!
 RedUSERS