El éxito de la misión Artemis 2 ha puesto los ojos de muchos de nuevo en el espacio exterior. Sin embargo, la realidad de la NASA es contradictoria. Ha sufrido grandes recortes de presupuesto pero algunos de sus programas se han salvado del ajuste. Y las ambiciones de su director, jared Isaacman, parecen ser importantes. El objetivo es aumentar las misiones a la Luna y establecer los fundamentos para una base permanente. Todo esto antes de que termine la década.
Hasta aquí lo esperado. Pero Isaacman también destacó otro proyecto, la construcción de la primera nave interplanetaria con un motor nuclear. Su objetivo sería llegar a Marte antes de que termine 2028. “Luego de décadas de estudio y miles de millones en conceptos que nunca dejaron la Tierra, Estados Unidos tendrá poder nuclear en el espacio. Lanzaremos la primera misión interplanetaria”.
Las ventajas de la energía nuclear
Antes de encender nuestras expectativas cabe recordar que la NASA tiene un historial de postergaciones importante. La misión Artemis 2 estuvo inicialmente planeada para 2020.
Pero lo cierto es que gran parte de la tecnología necesaria para desarrollar la misión ya está a disposición de la agencia espacial. No se trata de una idea surgida de los festejos por Artemis y el consumo de una cerveza de más. De hecho, la propulsión nuclear ya se ha empleado en algunas sondas, como es el caso de la Voyager y la Cassini.
El uso de un motor nuclear supone una serie de ventajas. Primero, es más eficiente que los sistemas de propulsión química actuales. Segundo, permitiría prescindir de los esquemas de recolección de energía solar.
Dos sistemas
Manejar un motor nuclear en el espacio no es tan diferente de hacerlo en el planeta, pero aún así es complicado. Entre las primeras definiciones que tendrá que hacer NASA está el tipo de motor. Existen dos opciones básicas, los de propulsión termo nuclear y los de propulsión electro nuclear.
El primero implica la puesta en contacto de un gas frío con el reactor y la consecuente expansión del mismo que provoca el impulso. Este sistema tiene sus ventajas, pero tiene también un mayor desgaste. El segundo sistema combina electricidad con gas para generar el impulso. Es mucho más eficiente durante un largo periodo de tiempo, pero el impulso que ofrece es mucho más reducido.
La NASA prevé el comienzo de los trabajos en la nave para junio de este mismo año. La idea es que para principios de 2028 se estén probando los sistemas.





