Cada término utilizado en una interacción con una inteligencia artificial supone un cierto trabajo y por tanto un costo. El lector quizás recuerde que por esta razón Sam Altman, CEO de OpenAI, le recomendaba a los usuarios no darle las gracias ni pedir por favor a las IA.
Pero lo que Altman no mencionó en ese momento es que las respuestas de los modelos generativos también están llenas de formalidades que no aportan mucho a las necesidades del usuario. Las IA intentan parecer más humanas al agregar elementos tales como “Por supuesto”, “Me alegrará ayudarte con eso”, “No lo había pensado”, “Tienes razón”, “Déjame ver que puedo hacer para ayudarte”.
La idea es que cuanto más cercana sea nuestra interacción a la que tenemos con otros seres humanos, más proclives estaremos a aceptar el comportamiento de los modelos. Pero aquí hay dos problemas. Uno de ellos es que nadie habla como las IA creen que hablan los seres humanos. El segundo es que, una vez más, cada palabra cuesta dinero.
Menos es más
Caveman es un plugin para Claude Code y Codex que tiene como finalidad que la IA hable como un hombre de las cavernas. O al menos como a veces nos imaginamos que hablábamos en la prehistoria. Directo al punto, nada de más.
Fue creado por un grupo de entusiastas que había observado que al interactuar con los modelos como hombres de la cavernas se reducía significativamente la cantidad de tokens utilizados.

Según los desarrolladores el resultado es un ahorro del 75%, manteniendo por completo la precisión en las repuestas. La velocidad se multiplica por 3.
Además del ahorro económico consecuente se apunta que se eliminan los párrafos extensos y agiliza la lectura. La información técnica es preservada.
Es importante notar que en algunos casos el texto eliminado puede hacer que una respuesta sea más sencilla de entender para un usuario que no tenga tantos conocimientos técnicos. Pero claramente para muchos ir al punto es una gran ventaja.





