La relación entre las grandes tecnológicas estadounidenses y los legisladores y reguladores europeos no ha sido la mejor durante los últimos años. Unos quieren imponer reglas similares a las de su país de origen y otros buscan establecer un marco normativo en base a sus propios principios. No hay que engañarnos, también hay una disputa comercial de fondo y la búsqueda del viejo continente de independizarse un poco de su socio del otro lado del atlántico.
Aunque hasta ahora hemos visto a Europa ponerse firme, no siempre lo ha hecho. Una investigación del grupo Investigate Europe y The Guardian ha descubierto que los legisladores europeos han dado el brazo a torcer para favorecer la instalación de centros de datos.
Responsabilidad perdida en la estadística
El marco normativo para los centros de datos se ocupa de medir el impacto ambiental que producen. Toma datos de todos los complejos instalados en el continente. Sin embargo, la Comisión Europea agregó un apartado que las compañías estadounidenses habían estado pidiendo desde 2024.
La corrección establece que la información individual de cada centro de datos debe ser considerada como confidencial, debido a intereses comerciales. Por tanto, resulta casi imposible saber cual es el impacto ambiental particular. Esta regla ya ha sido utilizada para mantener los datos de varias instalaciones en secreto.
Lo que no han podido ocultar las empresas es quienes han hecho el pedido para mantener el secreto. Dado que la exigencia se realizó durante consultas públicas sabemos que entre las empresas responsables están: Microsoft, Google, Amazon, Meta y Netflix.
Europa y la inteligencia artificial
Lo cierto es que aunque Europa a menudo puede entrar en conflicto con las tecnológicas de Estados Unidos, prefiere que los centros de datos de los servicios que usan sus empresas estén instalados en el continente. Esto supone mayor control, trabajo y beneficios económicos.
Si todo sigue su rumbo, Europa espera triplicar la cantidad de instalaciones durante los próximos 5 años. Lo que también la haría más competitiva en el desarrollo y comercialización de servicios de inteligencia artificial.





