En el futuro, si vives en el Reino Unido y tienes frío, quizás la respuesta sea hacerle una pregunta difícil a ChatGPT. Exageramos mucho, pero el vínculo no es una fantasía. La idea de las autoridades es invertir algo así como el equivalente a unos USD 119 millones en las redes que redirigen el exceso de calor generado por los centros de datos y las fábricas a los hogares y otros edificios que los necesiten. Según los cálculo de los técnicos británicos, más de 750 mil hogares recibirían calefacción más barata gracias a esta conexión.
También se considera la posibilidad de distribuir agua caliente a través de un túnel que pasaría debajo del rio Támesis de Londres. Este mega proyecto en particular supondría una inversión inicial de USD 54 millones y ofrecería calor a 650 mil hogares en la ciudad. No sería la primera ciudad en utilizar este tipo de sistemas, algo similar existe en Berlín, Viena, Ámsterdam y otras ciudades europeas.
Una buena idea que quizás no sea tan real como quisiéramos
Ahora bien, aunque la idea de reciclar el calor producido por los centros de datos es elogiable, quedan muchas dudas sobre el ritmo de la iniciativa. En teoría las conexiones comenzarían a funcionar en 2028, y el túnel podría estar listo para 2030. El costo final todavía es incierto y la idea ha sido presentada hace ya unos años sin muchos avances concretos en las obras.
Pero más allá de los problemas de la burocracia existen cuestiones técnicas. Análisis del Uptime Institute, organismo que certifica el diseño de los centros de datos, apuntan que a que el calor que producen estas instalaciones no es suficiente para los sistemas de calefacción de los hogares. Y en teoría el hardware se diseña para ser más eficiente y generar menos calor.
Para dar el visto bueno
Pero las propuestas pueden tener un propósito político antes que uno práctico. Según algunas encuestas el 60% de los británicos estarían de acuerdo con los planes de instalación de los centros de datos si el exceso de calor se utiliza para beneficio de la comunidad.
Lo cierto es que el proyecto todavía está en una etapa muy temprana de planificación. Quizás, dentro de sus límites podría tener un efecto positivo. Mientras, sirve como argumento a favor de los proyectos de infraestructura de las tecnológicas.




