La asociación española para la IA generativa ha publicado un informe sobre el impacto que podría tener la inteligencia artificial en el empleo durante el periodo 2026-2030. El texto apunta no solo al trabajo intelectual, sino también al físico que los investigadores creen que podría comenzar a verse afectado por la implementación de robots durante los próximos 5 años.
La organización, conocida como GenAiA, afirma que en Estados Unidos ya se está produciendo una importante reestructuración laboral y que tan solo en 2025 se produjeron 55 mil despidos ligados directamente al uso de la tecnología. Se apunta que el 11,7% de los puestos de trabajo en dicho país son susceptibles a la automatización.
Los investigadores calculan que el mayor impacto para España llegará durante el segundo semestre de 2028. Y podría producir un aumento del 15% en el desempleo.
No todo es negativo
Cabe señalar que el Foro Económico Mundial prevé que la creación de 170 millones de nuevos empleos para 2030 como consecuencia de las transformaciones que se producirán a nivel global. Esto llevaría a un saldo positivo de 78 millones una vez que se consideren los puestos perdidos. Pero todo esto depende mucho de la capacidad de brindar nueva capacitación profesional a los trabajadores en cada país.
3 Propuestas contra el desempleo
Ante este escenario complicado la organización reconoce que no existe una solución sencilla, pero propone tres medidas paliativas.
La aplicación de una renta básica universal similar en valor al salario mínimo.
Un impuesto al robot para financiar esta renta y las pérdidas en los ingresos fiscales.
La implementación de una semana laboral de 4 días.
La idea de una renta básica universal no es algo nuevo. Pero en estos últimos años la hemos visto aparecer en varias ocasiones de la mano de empresarios del ámbito tecnológico y la idea de que estamos por llegar a una era de la abundancia. Es un poco el sueño de que en un futuro utópico los robots se ocuparán de todo y los seres humanos solo trabajarán por vocación.
En este caso aparece casi como un seguro de desempleo.
Sin embargo, aquí también se considera que cuando un robot toma un trabajo está reemplazando a un ser humano. Los trabajadores suponen el pago de un impuesto y por tanto ingresos para el fisco. Por tanto un impuesto al robot parece una medida lógica. El problema es definir cuáles robots son herramientas y cuáles trabajadores. Y por otro lado, ¿consideramos a los robots por unidad o por puesto ocupado?
Es posible que la semana de 4 días sea la medida más sensata de todas. No necesariamente sencilla de aplicar, pero ya se ha experimentado con ella en varios países.
El camino no deseado
Es importante notar que todas estas medidas, algunas de ellas muy audaces, en cierta manera suponen que es imposible encontrar otras soluciones. GenAiA señala que no se puede legislar sobre la IA. Cita como ejemplo la norma en Estados Unidos que lo prohíbe. La organización anticipa que la Unión Europea acabará rindiéndose y dejando de lado su proyecto al respecto. Sin embargo, España ya tiene una ley que regula el uso de la inteligencia artificial.
No es que no se pueda. Es difícil y el sector tecnológico no quiere que se haga.





