A nadie vamos a sorprender afirmando que Corea del Norte ha convertido el crimen informático en una industria nacional. Lo ha utilizado tanto para robar información confidencial de países adversarios como para financiarse con criptomonedas y así evadir sanciones comerciales. La información y el dinero conseguido le han servido en gran medida para sostener a su ejercito.
Un investigador logró acceder a los sistemas norcoreanos hace unos 22 meses. Vangelis Stykas examinó la actividad de los hackers del país. Descubrió que más de 1640 empresas de 57 países habían sido afectadas. Y no han sido ataques leves y contenidos, sino accesos de alto nivel. Lamentablemente más de 700 de las organizaciones afectadas han sufrido daños graves a consecuencia.
Infectados
Stykas no ha querido dar muchos detalles sobre como ha conseguido entrar a los servidores de los grupos norcoreanos. Sin embargo ha señalado que en algunos casos los operadores parecen haberse infectado con su propio malware. Como consecuencia de ese descuido el investigador ha podido examinar sus equipos. Stykas señala que ha podido capturar una gran cantidad de información de múltiples espacios, incluso las cuentas de Discord de los hackers.
Las víctimas
Al analizar los datos recabados el investigador ha podido identificar a muchas de las potenciales víctimas de los ataques. Y ha informado a los afectados sobre el peligro en que estaban.
Corea del Norte no tiene muchos límites a la hora de sacar provecho de las debilidades informáticas de una organización. Entre sus víctimas aparecen empresas dedicadas al comercio de las criptomonedas, como Coinbase y Uniswap Labs, la tecnológica japonesa AEON Smart Technology, un banco de Arabia Saudita, instituciones del gobierno belga, y el Consejo Judicial Supremo de Italia. Pero también han sido atacados el Hospital de Niños de Boston y la compañía china de smartphones Oppo.
Por lo general los atacantes se han enfocado en obtener acceso a las billeteras de criptomonedas.
Las autoridades belgas, el hospital estadounidense y la compañía japonesa confirmaron los ataques y señalaron que ya habían actuado para remediar la situación. Sin embargo, no descubrieron vínculos con Corea del Norte al examinar lo ocurrido.





