Durante las próximas semanas una corte de California verá pasar a varios fiscales estatales acusando a Meta de fomentar la adicción a las redes sociales en los niños. En particular se apunta contra sus estrategias en Facebook e Instagram.
El representante de California señaló que millones de niños entre 11 y 12 años utilizaban Instagram y que la empresa hizo poco y nada para mantenerlos afuera. Apuntó que las plataformas dañan la salud mental de los menores y que la compañía es consciente de estos efectos. Ante esta acusación Meta se ha defendido señalan que poco más de 100 mil usuarios correspondían a esas edades. Y agregó que la adicción a las redes sociales no existe. También apuntó que muchos adolescentes tienen buenas experiencias en sus redes.
Reino Unido: El 48% de los jóvenes creen que tienen una adicción a las redes sociales
Millones y grandes cambios
Unos 29 estados, de un total de 50 que tiene el país norteamericano, han demandado a la compañía. Las presentaciones iniciales se hicieron en 2023 y apuntan a varias contravenciones en relación a leyes de privacidad estatales y federales. Los demandantes esperan miles de millones en reparaciones y que la compañía realice cambios en Instagram y Facebook.
Las plataformas pueden ser demandadas por la adicción en niños y adolescentes
Por la escala del juicio y el impacto que podría tener se lo ha comparado con los realizados a las tabacaleras en la década del 90. Aunque esta comparación es un lugar común para muchos grandes eventos similares.
Los cambios exigidos
A Meta se le pide:
Implementar procesos de verificación parental para los adolescentes.
Prohibir la creación de cuentas múltiples.
Eliminar la posibilidad de las publicaciones efímeras.
Eliminar la reproducción automática de los videos.
Remover los filtros que cambian la apariencia de las personas en las fotos.
Cambiar el algoritmo de recomendaciones basado en la estimulación del usuario.
Algunas de estas medidas tienen obvias consecuencias. Tales como eliminar los mecanismos que causan adicción y llevan a un consumo compulsivo de contenido. Otros están vinculados más a problemáticas más puntuales, como la distorsión de la imagen propia y la exhibición de modelos físicos ideales o poco realistas.





