La última misión de la compañía aeroespacial Blue Origin ha tenido una muy buena y una muy mala noticia. La buena noticia es que por primera vez la empresa consiguió la recuperación del módulo inicial del cohete implementado en la misión. La mala noticia es que el satélite que tenía que poner en órbita se quedó corto y tendrá que ser eliminado mediante un procedimiento de reingreso a la atmósfera.
Recuperación exitosa
La compañía de Jeff Bezos logró hacer aterrizar el módulo inicial, el cuerpo principal del cohete, en su primer intento. Esto la pone un poco más a la par de su principal competidora, Space X.
La recuperación del módulo supone un importante ahorro de recursos pero también una mejora en la capacidad operativa que la podría acercar a contratos importantes con agencias espaciales tales como la NASA.

El satélite que no llegó
El cohete llevaba el satélite Bluebird 7 de la empresa AST SpaceMobile. El dispositivo se separó exitosamente del segundo módulo del cohete e iba camino a su órbita de destino. Pero lamentablemente se quedó en una órbita más baja desde la que no puede ejercer sus funciones. Los impulsores del satélite no son capaces de realizar las correcciones necesarias para salvar esta situación.
AST Mobile confirmó lo ocurrido y señaló que el satélite sería sacado de órbita. El costo del satélite será recuperado a través del seguro de la compañía. El verdadero daño está en la interrupción de los planes de desarrollo de la empresa. Las acciones de AST cayeron un 14% luego de que se dio a conocer lo ocurrido.
Blue Origin todavía no ha explicado cuál fue el problema que llevó al fracaso de la misión.





