LUN, 4 / MAY / 2026

Estados Unidos: Prohíben los sistemas de precios personalizados

Cada vez más tiendas utilizan etiquetas digitales. Cuando un cliente quiere comprar un producto un algoritmo revisa su perfil y cambia el costo según los datos recabados en su perfil.

El estado de Maryland, Estados Unidos, ha establecido la ilegalidad de los sistemas de precio por monitoreo. 

El término alude a un proceso por el cuál una tienda recaba datos de un cliente. Observa que productos examina, sus ingresos, el tamaño de su familia, sus hábitos, el barrio al que pertenece y si hay algún competidor cercana. Luego, en base a la información obtenida decide cuanto le cobrará por su compra.

Otros nombres utilizados para este trabajo son precio personalizado y precio dinámico. Pero en definitiva el esquema supone la observación constante de los hábitos del consumidor.

Una práctica cada vez más común

Autoridades estatales advirtieron que una importante cantidad de compañías había comenzado a adoptar esta técnica para las etiquetas digitales de precios en sus locales. Entre las más conocidas e importantes se encontraba Walmart. Las etiquetas digitales se actualizan de forma constante. Esto le permite a la tienda establecer un algoritmo que decide el costo del producto en el momento en que es consultado. Como resultado dos personas pueden ir a comprar el mismo producto el mismo día y una tendrá que pagar más solo porque así lo ha señalado el algoritmo.

No suban los precios

La ley prohíbe que los datos personales de los clientes sean utilizados por las tiendas y servicios de reparto para establecer precios más altos. El gobernador del estado, Wes Moore, firmó la ley y apuntó que no se permitiría que las compañías utilicen este tipo de análisis para conseguir ganancias récords a costa de la gente. Otros estados, tales como California, Colorado, Nueva Jersey y Massachusetts tienen legislaciones similares en consideración.

En el estado de Oregon un cliente hizo una consulta y descubrió que la cadena Kroger tenía 62 páginas de datos para su perfil. Y la gran mayoría de las conclusiones establecidas en el archivo eran incorrectas.

Hecha la ley, hecha la trampa

La ley de Maryland es un paso adelante pero dista de ser perfecta. Para muchos se ha quedado corta. El texto considera excepciones para programas de lealtad y promociones que en teoría favorecen al consumidor dado que reducen los precios. Pero como el lector imaginará, estos esquemas pueden emplearse para partir desde otro punto pero llegar al mismo resultado. Solo basta con partir de un precio base más alto y elegir a quienes no aplicar descuentos.

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