Eric Schmidt fue el CEO de Google dese 2001 hasta 2011 y hasta 2017 ocupó puestos ejecutivos en la organización. Es por supuesto una voz de peso alineada con la visión de la empresa y sus objetivos. El viernes tuvo el honor de ser uno de los exponentes en la ceremonia de apertura del ciclo 2026 de la Universidad de Arizona.
Imaginemos la situación, cientos de jóvenes pensando en sus estudios, futuro laboral y personal y en frente uno de los ejecutivos de una de las empresas más poderosas y ricas del mundo. Y una de las impulsoras de la tecnología que está generando mayor nivel de estrés e incertidumbre en el mercado laboral. Como todo gran cambio produce.
Schmidt recibió una cuota de abucheos aún antes de comenzar su discurso. Pero nada de lo que dijo ayudó mucho a mejorar su situación.
Un intento de empatía
Schmidt señaló que en Google sentían que estaban agregando piedras a la catedral del conocimiento. Destacó luego que las personas del año de 2025 para la revista Time fueron los arquitectos de la inteligencia artificial.
En ese punto el ejecutivo cambio un poco la dirección de su discurso. Dada la argumentación es posible que hubiera anticipado un poco las reacciones negativas. Ya veremos que tenía razones para esto.
Explicó: “Hay un temor en vuestra generación de que el futuro ya haya sido escrito. Que las máquinas están llegando. Los trabajos se evaporan. El clima se rompe. La política está fracturada. Y que ustedes están heredando un desastre que no crearon. Y yo entiendo ese miedo. Es racional. Y es amplificado cada día por las redes sociales con sus algoritmo que han emprendido con gran precisión que el miedo genera clics y las ansiedad atrapa”.
La IA en todas partes
Es posible que Schmidt no se haya dado cuenta de que mucho de su público en ese momento considera a Google parte del problema con los medios.
Schmidt destacó todos los beneficios que la IA puede ofrecer en ciencia y medicina. -Como hemos señalado en más de una ocasión, estos son los campos en los que mas positivo y notable es el impacto de la inteligencia artificial.
Aunque los abucheos no pararon es posible que estos últimos puntos fueran de los más acertados para defender a la IA. Pero el ejecutivo terminó mal. Señaló: “Si no te importa la ciencia, esta bien… porque la IA va a llegar a todo lo demás, sin importar el camino que elijas. La IA va a ser el modo en el que se hará el trabajo”.
Y en ese momento se dieron los mayores abucheos.
El futuro
Es indudable que la IA será parte del futuro. Aunque todavía no sabemos bien de que forma, con que extensión. Los seres humanos son muy malos a la hora de predecir el futuro. Quizás la IA nos haga más felices. Pero por el momento hay que recordar que mucha gente se siente amenazada por algo que nunca pidió y no le ofrece nada de valor.
Es importante notar que Schmidt no es el primer ejecutivo que descubre que el planteamiento que hacen las empresas sobre las IA no es muy popular. Algo similar le pasó a Gloria Caulfield, de Tavistock Development Company, cuando dijo en un evento similar que la IA era la próxima revolución industrial. Y en ese caso su sorpresa ante los abucheos fue evidente.





