Naciones Unidas ha publicado un reporte sobre el impacto que la industria de la inteligencia artificial podría tener en el futuro. En el argumenta que a pesar de las mejoras en la eficiencia de los sistemas, las IA seguirán consumiendo grandes cantidades de recursos. Aún más, apunta que una mejora en dicho aspecto podría tener un efecto contrario al esperado y vaticinado por muchos actores del sector.
Agua y electricidad
En términos de electricidad, según cálculos de la organización, para 2030 los centros de datos para IA podrían consumir 945 teravatios por hora. El triple del consumo combinado de Paquistán, Bangladesh y Nigeria. O el equivalente a lo que necesitan 650 millones de personas. En lo que se refiere al agua, el consumo sería equivalente al consumo básico anual de 1300 millones de personas en el África Subsahariana.
Mejor por un lado, peor por otro
Los investigadores de la Universidad de Naciones Unidas advierten que a menudo se estudia el impacto de las IA considerando solo la huella de carbono al entrenar a los grandes modelos. Pero tanto en el entrenamiento como la ejecución hay un consumo eléctrico y de agua. Y los recursos no se mueven en paralelo.
Pasar del carbón a la bio energía en la generación de electricidad podría reducir su huella de carbón un 70%, pero aumentaría el consumo de agua unas 30 veces. Además de exigir una gran cantidad de terreno dedicado.
La paradoja de Jevons y el problema de la eficiencia
El foco en el entrenamiento en sí tiene hoy en día poco sentido. Actualmente el funcionamiento de los modelos, la etapa de inferencia, consume el 80% de los recursos. ChatGPT responde a 2500 millones de consignas por día, lo que supone unos 383 gigavatios por hora.
Ahora bien, desde la industria se argumenta que a medida que los modelos sean más eficientes los costos van a bajar. Sin embargo los investigadores apuntan al fenómeno conocido como la paradoja de Jevons. Se señala que a medida que los modelos sean más eficientes, y por tanto más baratos, se utilizarán más frecuentemente. Sin limitaciones en el consumo de recursos el crecimiento en el uso hará que la situación sea peor.
Uso prudente
Naciones Unidas reconoce que las IA suponen una revolución tecnológica. También destaca los beneficios que pueden ofrecer los sistemas. No se opone a la tecnología, pero sostiene que es necesario tener un uso responsable.
También recuerda que solo 32 países tienen centros de datos de IA, y el poder de cómputo se concentra en un 90% en solo dos.




